Jorge Fernández Gentile
paranormales@cronica.com.ar

La aparición, en 2003, de un muy buscado medallón, que tiene todas las características de haber sido la pertenencia principal y un símbolo de poder de aquel faraón que lo poseyera, con inequívocas señales en sus grabados, llama a reflexionar, de ser cierta la pieza y no el producto de una conspiración, sobre cómo fueron los orígenes del hombre en la Tierra, su evolución y el contacto que debieron tener con seres extraterrestres, vaya a saber venidos de dónde y que quizá hasta influyeron notoriamente en el desarrollo de nuestra especie (y de las otras que los acompañaron en aquellas primeras eras).

El hallazgo de esta pieza en Egipto, cuyos estudios llevaron muchos años, marcó una característica que la distingue, por tener una señal muy marcada de lo que podría considerarse como un encuentro más que cercano entre civilizaciones, y que habría sido realizado por mano de obra Anunnaki, corroboraría aquello de que fuimos contactados en el pasado, una realidad cada vez más cercana a la confirmación. Todo, a partir de aquel descubrimiento del paleontólogo Steve Winwood, quien 10 años después fue acusado -y detenido- en Egipto, por haber violado las zonas prohibidas donde investigó, y todo se sumió en un aún más enigmático hecho. ¿Era real la pieza?; ¿se vendió en el mercado negro?

El medallón del faraón representa una pieza de suma importancia histórica.

De que se trata

Este medallón del faraón, si es que existe y es verdadero, entonces se suma a las pirámides de México, América Central y del Sur, pero también a las fenomenales de Egipto, y de igual manera, con muchos otros enigmas y extrañezas inexplicables, que se pueden hallar en la India, China, las diferentes manifestaciones y vestigios del Perú incaico, las piezas arqueológicas que se han recuperado en territorios sumerios, asirios y caldeos, pero también en el lejano Oriente, la exótica Oceanía y en diferentes signos de numerosas regiones, tanto asiáticas como africanas y americanas, incluyendo señales en monumentos como los de Stonehenge de las islas británicas o los Moai de la siempre sugerente Isla de Pascua.

En ese contexto, Egipto ha sido una contínua ecuación a descifrar. No solamente por sus colosales pirámides esparcidas en pleno desierto, sino por todo lo que se encontró en lo profundo de estas estructuras inmensas, y de cuya construcción continúa generando enormes dudas. En ese contexto, pocas veces se había encontrado una pieza que contiene grabados con supuestos alienígenas y sus naves, y que haya sido tan buscada como el medallón que años atrás se descubrió, siempre que no resultara un fraude.

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Porque se trata de una increíble pieza de oro que según las traducciones de los grabados portaban los faraones y que representaba el poder supremo del Egipto de mayor esplendor en tiempos de la Antigüedad. Ese símbolo del poder en la nación faraónica, tras haber estado extraviado durante miles de años, fue encontrado entre las ruinas de una tumba real por el profesor Winwood, quien explica los insondables misterios relacionados con esta invaluable reliquia, que se cree que pudiera tener un ancestral origen divino.

Pero, además, porque no solamente tiene un valor incalculable al haber sido realizado en oro, dicho medallón del faraón representa una pieza de suma importancia histórica y en especial, por los enigmas que encierra a través de su simbología, las imágenes que muestra y el valor nominal que, a modo de pruebas, reúne. ¿Realmente lo encontró?

Bien guardado

El medallón del faraón siempre estaba muy bien guardado por el ceremonial en el antiguo Egipto imperial. No se sabe bien dónde el investigador inglés lo encontró con una tapa como de cristal (aunque el paleontólogo no aclaró de qué es, si de vidrio templado), pero pudo llegar a ser en un sitio secreto, probablemente en 2003 o antes, mientras hacía excavaciones en la búsqueda de la perdida Atlántida.

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El misterio sobre esa pieza es tal, que se sabe, era solamente manipulada por aquel que ostentaba el trono y por sus sirvientes más directos, quienes estaban autorizados a pulirlo, tarea que realizaban con las manos enguantadas y evitando  mirarla de manera directa y permanente. Es que era una creencia real, que sólo el faraón era digno de tocar y mirar sin problemas el estandarte, que le confería la autoridad divina por ser comandante de las huestes egipcias y guía supremo del pueblo.

¿Mano de obra anunnaki?

Indudablemente, si hay algo que distinguía a este inmaculado medallón eran unas sorprendentes imágenes grabadas, que desde el mismo momento en que salieron a la luz han generado sospechas, suspicacias, intrigas y un sinfín de otras sensaciones entre los egiptólogos y científicos que supuestamente lo estudiaron. Es que no quedan dudas de que en el estandarte se destaca el rostro de un humanoide, potencialmente un alienígena, un sol que está saliendo por detrás y en la parte inferior, la indubitable imagen de una nave con forma de platillo volante, como aquellos que se popularizaron a mediados del siglo pasado. Y para rematar lo impactante de la imagen, aparecen dos faraones que reciben los rayos solares reflejados por el alien.

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Los estudios sobre esta extraña conjunción de símbolos, una vez descubierto por el profesor Winwood, lo habría conformado un equipo multidisciplinario que estuvo integrado por ovnílogos, teólogos, arqueólogos, egiptólogos e historiadores, entre otros expertos de diferentes disciplinas, quienes tras una serie de exhaustivos análisis, y encendidos debates, llegaron a la idea de que dicho estandarte fue realizado sin dudas por manos alienígenas, probablemente por los Anunnaki, aquellos “dioses” que fueran sitados por los sumerios. En esas mismas conclusiones, los investigadores consideraron que fueron esos Anunnaki los que le legaron el poder real a la antigua dinastía faraónica, y para eso le obsequiaron el medallón. Quizá, porque en el grabado, posee la clave para que esos faraones jamás olvidaran que el origen de su poder provenía de los dioses.

Profesor Winwood: ¿Descubridor o farsante?

El británico Steve Winwood no ha sido de los más afamados paleontólogos, ni muy reconocido por sus trabajos, aunque su hallazgo lo puso en el candelero, al punto que años después de su supuesto descubrimiento fue acusado y detenido por el gobierno de Egipto, de haber violado zonas prohibidas de investigación. Misterioso, aunque más coherente que mucho de sus colegas, mientras se mostró siempre consideró que el hallazgo en una tumba egipcia, hace ya varios años, era muy importante. Por eso mismo, trató desde un primer momento que el sorprendente objeto de oro y de unas cuatro pulgadas de diámetro debería ser siempre expuesto ante todos, y no que fuera tomado como un rehén del país en el que se lo encontró. Pero, lo más importante, es que el paleontólogo confirmaba que en el borde que rodea la cúpula hay ocho símbolos distintos, y que esas inscripciones no concuerdan con ninguna cultura conocida.

Antes de ser apresado

“Encontré esto en una pequeña caja sellada de granito negro”, explicó al poco tiempo de haberlo encontrado, mucho antes de ir a prisión. “El medallón está decorado con cruces flotando en una espiral como un hilo de oro detrás la cúpula, es un mensaje universal”, explicó, agregando que “sin duda se refiere al cielo,” dijo enigmáticamente, “pero no tan religioso. Estoy convencido de que los símbolos están relacionados con el movimiento de los cuerpos celestes. Muchas civilizaciones antiguas han utilizado la cruz como un símbolo para el sol”, agregó.

"Estoy convencido de que los símbolos están relacionados con el movimiento de los cuerpos celestes. Muchas civilizaciones antiguas han utilizado la cruz como un símbolo para el sol”

Sí llegó a la conclusión de que era más probable que era un mapa de las estrellas que representa una especie de alineación galáctica de estrellas. “... no estoy seguro de lo que constituiría el segmento de luz de cristal curvado de oro que fluye a través de la espiral y gema azul en la esquina, pero estoy seguro de que el medallón debería develar sus secretos. Si te fijas bien en la gema azul se puede ver que se ha modelado con la forma de una pirámide”, indicaba en una de las primeras notas que le realizaron. Y agregaba: “Hay flechas en cada punto de la cruz que divide el ciclo en cuatro trimestres”, dijo el profesor, “desde la parte superior a la parte inferior de los puntos de cruce hacia el borde exterior de la banda de oro misterioso en los laterales. La datación por carbono realizado sobre el material que se encuentra con el medallón, sugiere que se hizo en algún lugar entre 11.000 y 11.500 antes de Cristo. ”

Importante reflexión

Dada la ubicación del hallazgo y algunas de las inscripciones, el profesor Winwood siempre consideró que el medallón pudo ser vinculado a tiempos de la Atlántida, el continente perdido. En ese contexto, hay que considerar que el filósofo Platón se refirió a esos temas en sus análisis y escritos. Y que la edad del medallón del faraón está en línea con los tiempos en que se suponía que la Atlántida desapareció como un continente. Para el paleontólogo, el mensaje grabado era una advertencia sobre el final de un ciclo galáctico. Algo que, con  la aparente desaparición de la pieza, quedó en la oscuridad de las penumbras. De igual forma como se acalló la palabra del investigador.

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