Por Jorge Fernández Gentile
paranormales@cronica.com.ar

Nadie puede afirmarlo, pero tampoco desmentir la versión oficial. Porque cuando en 1850 el arqueólogo francés Françoise Auguste Ferdinand Mariette (1821-1881) se topó con esas enormes moles de granito de Serepeum Saqqara, no lo podía creer. Esas enormes cajas de granito no solamente lo sorprendieron, sino que de inmediato le asaltó la curiosidad por saber qué había dentro de esas cosas, en apariencia macisas.

Por eso mismo, junto a su equipo de colaboradores, y con la tecnología que contaba por entonces, se dispuso a dinamitar una de las cajas. Sin embargo, todo cuanto podían imaginar esos hombres superó sus expectativas. Es que cuando se produjo la explosión toda la cripta se llenó de una espesa nube de polvo y, casi inmediatamente, esas partículas, de manera inexplicable (“como por arte de magia”, exclamó el francés), fueron atraídas al interior de la enigmática caja de granito debido a la abertura que produjo el estallido de la dinamita, como si algo lo succionara. Como si funcionara como un portal dimensional o interestelar.

Dudas y más dudas

Una de las muchas incógnitas que actualmente desvela a los investigadores más, con mucha más tecnología y conocimientos que Mariette, es que siguen buscando despejar esa ecuación indescifrable: ¿Por qué las cajas de Saqqara tenían una tecnología capaz de crear un vacío en un espacio de granito de ocho metros cúbicos de volumen interior, y con la tapa pegada con una rara capa de cola de gran grosor? ¡Y adentro no se encontró nada!

Debe considerarse que el Serepeum Saqqara fue hallado tras excavarse a unos doce metros de profundidad; se trata de tres pasajes diferentes: el principal posee unos 68 metros de largo, tres metros de ancho y 4,5 metros de altura, con 24 cámaras laterales talladas en la roca, de 6 a 11 metros de largo y 3 a 6 metros de ancho. Contiene veinticuatro sarcófagos que superan las ochenta toneladas cada uno, con unas tapas que pesan quince toneladas, fabricadas en granito y basalto de una dureza para nada fácil de romper.

Sobre su construcción, el especialista argentino Gabriel Silva, en su libro “Faraón”, sugiere una teoría que menciona que las cajas negras de la necrópolis estaban totalmente selladas, formando el vacío en su interior. Asegura que algunas de las cajas tienen grabados unos misteriosos dispositivos eléctricos, según indica Junior Alonso en el sitio Misterio TV.

Diferentes ópticas

Los egiptólogos aún no han podido encontrar respuestas determinadas sobre las cajas de Sarepeum Saqqara, a pesar de que reiteran casi al unísono que todo se resume a una necrópolis que va directamente relacionada con la historia del Antiguo Egipto. En cambio, varios psíquicos y personas con mediumnidad afirman que eran portales interestelares, o bien un punto de ascensión a un plano superior. Se basan en que, por estar herméticamente cerradas al vacío, no poseen una puerda de losa rectangular y sí diferentes diseños geométricos, siempre dirigidos hacia el exterior, además de indescifrables muescas que no pudieron ser hechas a mano, y se ubican en zonas específicas, como si tuvieran una función determinada, pero que no saben cuál es. Esto las hace diferentes una de otra, lo que para los mentalistas les representa un sitio de ascensión para dirigirse a otro sitio, otras dimensiones e incluso, conexiones interestelares. Hace más de 30 mil años.

La pregunta del millón

Así como han aparecido enorme dudas sobre las herramientas y la forma de construcción de las pirámides, incluida la mano de obra utilizada, cuando se habla del Serepeum Saqqara las dudas se acrecientan. ¿Qué herramientas fueron utilizadas para conseguir una precisión tan exacta al trabajar un material infinitamente duro y con una antigüedad de por lo menos unos tres mil años? Si se toma en cuenta esas consideraciones, sin ayuda externa (léase otras civilizaciones con tecnología de avanzada), hubiera resultado imposible de construir. Es que la superficies de esas construcciones, tampoco queda claro para qué fueron hechas, más allá de la facilista definición de que se trata de una necrópolis. Pero, además, nadie llega a entender cuál fue la función específica que debería atribuirse a estas cajas negras, mal llamadas durante años “sarcófagos”. Cajas con forma de depósitos son llamativamente lisas, con bordes tan precisos, a partir de un bloque macizo de granito con un grosor sorprendente, y en la parte interior, otro pulido preciso, que casi se asemeja a un espejo.

Si es difícil de creer que simples operarios pudieran hacer esas construcciones, tampoco queda claro para qué fueron hechas, más allá de la facilista definición de que se trata de una necrópolis. Pero, además, nadie llega a entender cuál fue la función específica que debería atribuirse a estas cajas negras, mal llamadas durante años “sarcófagos”.

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