Un vaso de leche caliente o un café negro antes de dormir pueden influir directamente en la calidad del sueño. Los alimentos que se ingieren durante el día y, especialmente, aquellos que forman parte de la cena pueden causar una mala noche de descanso. Cuando esta situación se transforma en rutina afecta el desempeño y la calidad de vida.

Cambio de hábitos

La alimentación es el proceso mediante el cual el cuerpo adquiere los nutrientes esenciales para el desarrollo de todas las funciones vitales del organismo, por lo tanto, cumple un papel determinante en el descanso. A pesar de su relevancia, los cambios de hábitos de la población fueron modificando la forma de alimentarse.

En la actualidad, ya no se come sólo como respuesta al hambre, además el tiempo dedicado a la comida está condicionado por nuevas costumbres, el ritmo de trabajo, las ocupaciones y la practicidad. Todos estos factores alteran el sueño, que de no ser suficiente, también afecta la conducta alimentaria.

¿Cómo hacerle frente?

Al momento de finalizar la ingesta de comida, inevitablemente aparece la somnolencia. Esta situación provoca bostezos, cabecear y el entorpecimiento de la rutina. El causante se relaciona con las variaciones de glucosa en la sangre de acuerdo al alimento ingerido. Inclusive, a mayor cantidad de ingesta alimenticia, mayor contenido de azúcar y, por ende, más cansancio. Para que esto no afecte el día a día, la única solución es prestar atención a la alimentación.

La licenciada Liliana Grimberg (MN: 978), nutricionista, dietista y coordinadora del área de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna, explica: “Debemos elegir alimentos con bajo índice glucémico”.

Entre los alimentos que elevan el azúcar en sangre lentamente se pueden mencionar el atún, las sardinas, el pollo, el pavo, los huevos, la leche, los frutos secos (almendras, pistachos, nueces), las legumbres (soja, porotos), queso fresco, avena, espinaca, coliflor, sésamo, frutas y verduras crudas, solomillo y brócoli. Asimismo, es mejor evitar comidas ricas en hidratos de carbono refinado (panes, pastas, tartas, arroz blanco y postres) y esperar al menos 3 horas entre la comida y el momento de irse a la cama.

La licenciada también advierte sobre la importancia del desayuno: “Este resulta fundamental al interrumpir el ayuno nocturno y, con el consumo de lácteos descremados, frutas enteras y cereales sin azúcar se puede obtener la energía necesaria para transcurrir la mañana”.

Aunque pueda resultar una obviedad, conviene evitar las comidas abundantes en horarios nocturnos, así como los platos picantes. Estos producen una digestión más lenta de lo habitual e influyen en el descanso del cuerpo.

Ver más productos

Día del niño con historia

Día del niño con historia

Eva Duarte: la biografía definitiva

Eva Duarte: la biografía definitiva

Día del niño: regalos solidarios

Día del niño: regalos solidarios

¡Todos los regalos para el día del niño!

¡Todos los regalos para el día del niño!

Frozen 2: para festejar el día del niño

Frozen 2: para festejar el día del niño

¡Mes del niño solidario!

¡Mes del niño solidario!

Alberto Fernández: el componedor político

Alberto Fernández: el componedor político

¡Últimos días de SALE!

¡Últimos días de SALE!

Viví el deseo y el placer

Viví el deseo y el placer

¿Cómo conocer tu destino?

¿Cómo conocer tu destino?

Ver más productos