Lo escuchan los kiosqueros: "¿Me das Crónica?"
CRÓNICA 55 AÑOS Crónica sabe lo que pasa y lo que le pasa al pueblo argentino.
Por Hugo Ferrer
Gerente de medios
¿Cómo imaginar que se hable de la tapa de Crónica?
¿Cómo imaginar que una tapa de Crónica pueda marcar una agenda periodística?
Se puede imaginar porque pasó. Y pasa.
55 años y Crónica sigue siendo tan sensible como el primer día.
Una foto, un título, una noticia, un reportaje explosivo, algo de todo siempre estuvo (y está) en la tapa de Crónica.
Todos los días.
Evolucionamos del blanco y negro al color, con el mismo espíritu. Desde el taller a la redacción. En todas las áreas. Quizás haya pocos momentos de éxtasis como el de hacer la tapa del diario. “El cierre”, sin dudas, es lo que mantiene vivo a los diarios y la gráfica.
Y eso se siente en Crónica. Esa adrenalina es única.
En esto de las tapas, hay de todo: la que “se ve” antes, las previsibles, las “de manual” y las exclusivas y, muchísimas veces, las más creativas (por su diseño y sus títulos). Crónica es así: refleja la realidad y es sensible.
Por la piel de cada página del diario pasan la vida, la muerte, las alegrías, las tristezas, las sorpresas. Todo. Por eso, acá se mantienen vigentes el deporte, la política, el espectáculo, la economía, los policiales, la vida cotidiana, el juego de azar, el turf, La Pavada, el horóscopo, los suplementos especiales, etc. Y Diego, Rojitas, Di Stéfano, Perón y Evita, Balbín, Boca y River, Ford y Chevrolet, Fangio, Kennedy, Monzón, Vilas, Messi, Tinelli, Mirtha y Susana, Macri y Cristina, Tini y Lali, Leguisamo, Menem, Palito y Pampita. ¡Tantos nombres! Algunos personajes y hechos periodísticos tienen una sola palabra. Cuando se habla de periodismo o de las noticias, decir Crónica también es todo eso.
Crónica sabe lo que pasa y lo que le pasa al pueblo argentino. Es sensible. Ese atributo, que no se vende en ninguna góndola, es propio de cada uno de los periodistas que hicieron y hacen grande al diario. Y el lector lo sabe.
En un mundo dominado por “lo digital”, donde desde hace años anuncian la muerte de la gráfica, el diario de papel sigue su romance con los lectores. Los de siempre y los herederos, y los nuevos. Cada uno a su manera redescubre sus páginas. Muchos en cada noticia suman el Twitter, Facebook, Instagram, lo que vio en la tevé y escuchó en la radio. Pasó por todas las plataformas (¿se puede vivir sin las redes sociales?), pero siempre está el diario.
Y esa comunión cotidiana es inalterable. Ese lector es una mujer, es un hombre, es un chico, es la familia, son los hijos. Tiene como protagonistas a “usted”, a “vos”, con Crónica: leyendo parado (y hasta con un pie apoyado en la pared) o en el tren, colectivo o subte. O en casa, solo, sola, o en familia, entre mate y mate. O en el trabajo. O lo llevan doblado, debajo del brazo. No importa dónde. Siempre está.
Desde hace 55 años, los kiosqueros escuchan casi lo mismo: “¿Me das Crónica?”.
55 años FIRMES JUNTO AL PUEBLO pic.twitter.com/flHlu2PRtz
— Crónica VIRALES (@CronicaVirales) 29 de julio de 2018
