Por Gabriel Alberto Arias
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En tiempos donde la crisis se apodera de nuestras sensaciones y sentidos, hay un aspecto del que uno cree que nunca podría haber problemas pero sin embargo es una problemática que golpea hoy por hoy a un buen número de las parejas: la falta de deseo sexual. Si bien se cree que todo podría recaer en cuestiones económicas, lo cierto es que este vacío no respeta edades, estratos sociales o color de piel y pueden ser varios los fundamentos para alejarse lentamente del sexo.

La sexualidad ha sido desde siempre un motor en la vida de todo ser humano, ya que está comprobado que una persona “activa” parece tener otro semblante a la hora de enfrentar la vida de manera diaria. Pero por alguna situación no específica, este apetito sexual puede llegar a apagarse de manera parcial o total, causando en muchos casos la destrucción de una pareja o bien el resquebrajamiento de una relación, que tomada a tiempo, puede de todos modos, salvarse.

La doctora Silvia Valente (sección Sexología de la División Ginecológica del Hospital de Clínicas) se refirió a los casos con los que suele tratar en el nosocomio: “La mayoría de las consultas por falta de deseo sexual que recibimos son de personas de más de 45 años, y lo que recomendamos es descomprimir la tensión del afuera a partir de experimentar el sexo como un espacio lúdico, un paréntesis creado para uno mismo y su pareja que deja los problemas afuera”.

La especialista agregó que “un 30% de las consultas que reciben las profesionales son por falta de deseo sexual. Es uno de los temas más frecuentes, usualmente consultan mujeres pero estamos teniendo cada vez más casos en hombres. Puede llegar a tardar dos años en sentir el problema y acercarse a un profesional”.

A veces se dice que la falta de deseo significa falta de amor, pero esto no es así, ya que son muchos los factores que pueden caer sobre el deseo: la situación socioeconómica, estrés, rutina en parejas de larga data, particularidades físicas de la edad, períodos de climaterio y andropausia, el permiso propio a sentir placer, inhibiciones, relación personal con el sexo y la sexualidad, entre otros puntos que tanto hombres como mujeres deben tener en cuenta.

¿Cuándo consultar?

Sin dudas no hay un indicio que señala cuándo se inició la falta de deseo sexual en una persona, aunque sí se puede saber en qué momento consultar a un profesional. Por ejemplo, cuando la falta de deseo por un determinado tiempo comienza a generar malestar en la pareja o en la persona. Cuando el deseo baja por un tiempo prolongado pueden pasar dos cosas: o que la persona no sienta ninguna molestia a partir de este cambio o que lo note y entre en tensión con la idea de no tener ganas, de no sentir deseo sexual como lo sentía anteriormente.

Respecto de este punto, Valente comentó que “esa tensión deriva usualmente en angustia, que a veces se puede resolver en la pareja y a veces requiere de la atención profesional, para no caer en una futura disfunción sexual. A veces uno interpreta estas cuestiones como que hay un desamor o una falta de deseo hacia el otro y no tiene que ver con eso sino con uno mismo, hay una falta de interés por el sexo que no tiene que ser necesariamente con el otro”.

Un aspecto importante en la vida de una pareja y que es clave a la hora de “no apagar la llama”, es la comunicación: “En una pareja no hay que perder la capacidad de hablar, para recrearse todo el tiempo. Hablar sobre qué pasa, qué siento, qué me molesta y qué no. Si acumulo cosas que me molestan durante todo el día y a la noche mi pareja quiere tener sexo, por más que lo intente no voy a tener ganas, no puedo. Esas situaciones pueden generar tensión innecesaria. En una pareja no puede no haber un no sé cómo decírselo en cuanto a gustos, preferencias o situaciones que inciden en una relación sexual. Siempre hay una forma de contar qué nos pasa y compartirlo con el otro. El cuerpo cambia, las personas cambian y los gustos en materia de sexo se van adaptando con la edad. El deseo es sostenido y construido entre los dos en un aquí y ahora, no en lo que hacíamos cuando teníamos 20 años menos. La comunicación hace que nos encontremos y a veces incluso reencontremos con lo que somos ahora”, sostuvo la doctora Rosina Maniago, otra de las facultativas que trabajan en el Hospital de Clínicas y forman parte del equipo que trata estas consultas.

La profesional agregó que “el deseo en la sexualidad está siempre vigente, nos acompaña hasta el final de la vida. El mecanismo del deseo está ligado al placer. No todas las personas tienen ganas de tener sexo al mismo tiempo, existen asincronías e incluso, no tener deseo no siempre es disfuncional, a veces es situacional. Son momentos de la vida y no siempre es con todos, a veces es con una persona en particular, con una pareja sí y con otra no, por razones distintas en cada caso. Hay que separar el amor del deseo, sin desunirlos”.

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