Por J. Fernández Gentile 
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Eran las 11 de la noche del verano de 1988. Un grupo de ocho amigos, la mayoría estudiantes de la preparatoria Justo Sierra, de Monclova, estaban escuchando los relatos de Mundo Corona, desgranando maíz en las instalaciones del pozo de SIMAS.

Solamente la luz de la luna iluminaba y ni las ramas se movían. Ese silencio se interrumpió por una voz clara que se confundía en la noche: "… Raymundooo… Raymundooo…"

Entonces Mundo les dijo a sus acompañantes que serían privilegiados porque verían lo que nadie había visto. Con el cielo nublado, donde ahora está construida la pirámide, había un palo clavado en la tierra maciza. En lo alto de un poste estaba un hombre suspendido en el aire. Se escuchaba como un enjambre de abejas en plena tarea.

Allí Herulayka se presentó ante todos. Parecía una persona normal, con cabello largo, barba, túnica y espada. Su pequeña nave estaba escondida detrás de las nubes, contó uno de esos muchachos de aquel entonces. Uno de ellos, actualmente policía federal, recuerda que por entonces tenía 18 años y no olvidará jamás aquellos tiempos en que visitaban a Mundo, incluso con uno de sus hermanos, hoy abogado.

En todo Pozuelos de Arriba y alrededores hablaban sobre naves extraterrestres en las cercanías. "Íbamos martes y sábados durante tres años. Nos hablaba de lo que le contaba Herulayka", Mundo decía: "Cero cigarros, cero cerveza", antes platicaba menos, decía que la gente es mala por naturaleza. Cuando vimos a esa entidad llamada Herulayka, estaba como flotando en el aire, no se le veía la cara. Estábamos todos muy nerviosos, casi llorando. Mundo hablaba otra lengua. Hasta aquel joven incrédulo esa noche quedó atónito y desde entonces no fue el mismo.

Las secuelas de esos encuentros no fueron buenas para los jóvenes, que padecieron problemas en la escuela, algunos quedaron trastornados. Siempre que hablamos de eso cuando nos juntamos, se molestan, algunos agarraron el alcohol para olvidar esos detalles.

La búsqueda

Cada jueves de cada semana durante casi un año, José Antonio Muñoz Daniel, un personaje llamado Profe Toño, y un grupo de seguidores del Centro de Estudios Psicocibernética Esenios, un grupo de curación a través de meditación, visitaron Pozuelos de Arriba. Los cautivó porque el objetivo de la pirámide es la curación. Hacían meditaciones.

Antes había un palo que le había marcado el ser de luz del que habla Raymundo, el maestro Herulayka. Profe Toño, un ingeniero electromecánico, especializado en mecatrónica, había tocado la puerta de Esenios en 1986. Tenía 33 años y ganas de aprenderlo todo. Al tiempo llegó un Mundo Corona que hablaba de un tal Herulayka que había aparecido en un aparato volador para exigir un templo de adoración con forma de pirámide.

Y así fueron muchas veces, hasta que Sergio González de la Garza, líder de Esenios, cuestionó: "¿Por qué andan buscando lo que no han perdido? ¿Lo que ni siquiera han terminado de comprender?". Profe Toño caviló, pausando por un tiempo las visitas a Pozuelos de Arriba.

En 1994 murió su maestro Sergio González de la Garza, abandonando las sesiones con Esenios, no la práctica de la meditación. Un año después compró un terreno para construir un rancho en Pozuelos. Para pensar. Meditar. Y aislarse del mundo, pero no de Mundo…

A su servicio

El campesino ya había empezado a construir la pirámide y Profe Toño decidió desde aquel entonces servirle, ahora es quien mantiene en buen estado el lugar donde está la pirámide, ubicada a un costado de un camino de tierra, a un par de kilómetros de la entrada de Pozuelos de Arriba.

A su alrededor tiene seis capillas que forman una estrella, y un sistema de riego para mantener los árboles vivos. Sobre si conoció a Herulayka respondió: "No lo vi físicamente, pero me habló a través de Mundo, me dijo que habría de cuidarlo, que en otros tiempos (otra vida) anduvimos juntos, que él se apoyaba mucho en mí. Tanto como verlo, no, pero me habló a través de Mundo".

Y contó que una noche de octubre o noviembre de 2010. Mundo y Profe Toño estaban en la pirámide cuando el campesino cayó en trance. Luego una voz fuerte habló con mucha propiedad. "Para empezar estaba todo oscuro. No soy un pibito, no soy un fanático. Creí que era el Maestro Herulayka, me pidió cosas que todavía no he logrado discernir bien".

¿Qué cosas? No las puedo contar, no estoy autorizado. Y sobre si Mundo es lo que se llama un maestro, Toño aclara que una vez le dijo que respetara a su maestro, pero sin aclarar. Aunque cuando en sus pensamientos baja el Maestro Herulayka a través de él… Entonces sí.

La reconstrucción de la Tierra

Herulayka tomó una vez la cabeza de Mundo con la mano. Y Mundo tuvo una visión: “Hubo una guerra terrible que me atormentaba. Algo se había salido de control, todos los átomos de especies, piedras, mar y polvo aumentaban temperaturas enormes.

Esto arrasaba todo a su paso, todo lo destruía. Y veía cómo la onda de calor quemaba a niños y mujeres; veía cómo se retorcían; se les caían pedazos de carne.

La Tierra se hizo como cuando se queman las montañas, toda la Tierra se cubrió de humo y fue una noche de muerte: Me puse a pensar: "Por qué no nos pusimos a ver el caos que estábamos haciendo a la Tierra, el sufrimiento".

En esa oscuridad veía luces que se movían: eran hombres y mujeres desnudos. Venían otros de arriba, bajaban y hablaban con ellos, se iban juntando y eran ríos de luces en la oscuridad. Vi una porción de tierra que había quedado intacta: los hombres se reproducían y reestructuraban la Tierra, que tomó nuevamente su esplendor y su formación hermosa. Vi que el planeta se llenó de gente, de lo alto venían hombres volando.La gente los seguía como enjambres.

Mundo interrogó entonces a su guía extraterrestre: "¿Y hacía dónde van estos? ¿Por qué no les pasó nada?"

La respuesta deja muchos interrogantes abiertos. "Porque ellos tenían pleno conocimiento. ¿Crees que puedas poblar todo? Yo te digo que el que hizo estas cosas, cuando habla hace nuevos universos, todo es para ti, haz lo correcto. No creer en Dios sería como decir que no estás aquí. A mí me pasó lo mismo que a Ezequiel (profeta que vaticinó la destrucción de Jerusalén y un nuevo comienzo)”.