Por J. Fernández Gentile 
paranormal@cronica.com.ar

Raymundo Salomón Corona Villarreal, aunque todos lo conocen por su apodo, Mundo, es un señor mayor, campesino mexicano y amante de mirar con detenimiento el bello y estrellado cielo del desierto de Coahuila desde siempre, tomó hace años la decisión de construir con sus propias manos y herramientas una pirámide de piedra cerca de su humilde casa, luego que un ser extraterrestre, llamado Herulayka, quien le explicó haber llegado desde un sitio llamado Nefilin, desde la lejana constelación de Orión, le rogó que realizara esa edificación para poner a prueba su fe.

Y el señor, que sostuvo un asiduo contacto telepático o paranormal con ese ser de otro planeta, cumplió largamente el pedido.

Una larga historia

El caso tomó notoriedad en marzo de 2016 a partir de una nota en "La Vanguardia" de México, y sigue vigente aún. Mundo recibió claros consejos de su contacto extraterrestre: "…Que ni los vientos ni los vendavales la muevan. Y que siempre esté erguida hacia arriba, porque de arriba emanan todas las cosas buenas…".

El hombre dijo entonces que cuando se produjo el encuentro apenas tenía 33 años, acababa de ser papá de una piba, y ese extraño ser de gran porte y cabello largo le decía muchas cosas que no lograba comprender. Sí recuerda que el extraterrestre le indicó el lugar dónde había que levantar la construcción.

El campesino rememoró lo que decían los indios de la zona, sobre que los sacerdotes dialogaban con dioses. Y pensó: "Este es un Dios de los que hablaban los indios".

Sin embargo, Herulayka, a través de la telepatía rectificó el sentido del mensaje. "No soy un Dios, soy un hombre (así se definió) como tú, la misma importancia que tienes tú la tengo yo. El mismo ser que formó esta nebulosa, cuando hablaba nacían nuevos universos, al igual que cuando hablas", y le solicitó una fe inquebrantable, que Mundo cumplió.

Aquella primera vez, Mundo quiso saber más del ser, pero éste le indicó que primero debía tomar conciencia para conocer más y evitar la burla de sus pares. Y le indicó que el nombre de una persona representa algo más que su cuerpo, que su alma y su espíritu.

Es la esencia que habita en el hombre. Y prometió que más adelante se lo diría, algo que efectivamente sucedió. Apenas si le explicó que venía de un sitio llamado Nefilin, en la constelación de Orión, un sitio 20 veces más grande que la Tierra, donde la vida se parece a la de los humanos de acá.

A cumplir la promesa

Mundo, simple, no se cuestionó el pedido y comenzó a construir una pirámide de piedra de 7 metros de alto en el ejido Pozuelos de Arriba, cerca de Monclova, pero más aún de Frontera, en el Estado de Coahuila.

Allí, nunca dejó de mirar las estrellas, tal como el ser le había sugerido. La misma luce hoy, inmaculada y misteriosa. Pero no olvidó los consejos de Herulayka: "Lo que no sepas, pregúntalo, hasta el más inepto tiene algo que enseñarte. Pregúntate por qué se mueven las hojas de los árboles. Un día vas a sacar de tu sistema genético un conocimiento que has ido almacenando desde milenios... Te digo que eres como el propio universo. No eres diferente. Conócete, de dónde vienes, por qué estás aquí. Lo que es más importante, hacía dónde vas a ir".

A todas luces

Para la gente de Pozuelos de Arriba, ver luces y extraños aparatos flotando en la zona es algo habitual. Una noche sofocante de noviembre de 1984, Mundo cumplía sus tareas en un pozo de SIMAS, que abastece de agua a la región, donde trabajó por 40 años, hasta que la puerta se abrió de golpe. Pensó que era un vecino, pero no. Se trataba de un hombre alto, con ojos color miel y un larguísimo cabello blanco; vestía una túnica y pies descalzos.

Era el mismo ser que Mundo había conocido como en una pesadilla, por lo que corrió asustado en la noche, saltando piedras y matorrales. Hasta que, a 100 metros pensó por qué huía ¿Quizás era otro mal sueño? ¿O una visión incoherente?

Y retornó al lugar donde el atlético hombre lo esperaba. Perplejo, Mundo se tocaba y repetía: "Es un sueño, no puedo despertar…". Pero el ser le dijo que no, que era real lo que vivía. Lo mismo que aquella vez, y le aseguró que se llegaba hasta él para pedirle un favor.

"Quiero que construyas un templo y su volumen total tendrá 108 metros, vas a calcular su altura y su base, debe ser en forma de pirámide", le pidió. El campesino le contó que sólo había cuidado animales, había estudiado hasta 6° grado de primaria. Era algo imposible lo que pedía porque implicaba cálculos matemáticos, planeación. Pero ese ser blanquecino le dijo que preguntara.

Y le dejó una gran reflexión: "Lo que no sepas, pregúntalo, hasta el más inepto tiene algo que enseñarte. Pregúntate por qué se mueven las hojas de los árboles. Un día vas a sacar de tu sistema genético un conocimiento que has ido almacenando desde milenios. Yo te digo que eres como el propio universo. No eres diferente. Conócete, de dónde vienes, por qué estás aquí. Lo que es más importante, hacía dónde vas a ir".

Para la gente de Pozuelos de Arriba, ver luces y extraños aparatos flotando en la zona es algo habitual. Una noche sofocante de noviembre de 1984, Mundo cumplía sus tareas en un pozo de SIMAS, que abastece de agua a la región, donde trabajó por 40 años, hasta que la puerta se abrió de golpe.

Pensó que era un vecino, pero no. Se trataba de un hombre alto, con ojos color miel y un larguísimo cabello blanco; vestía una túnica y pies descalzos. Era el mismo ser que Mundo había conocido como en una pesadilla, por lo que corrió asustado en la noche, saltando piedras y matorrales.

Hasta que, a 100 metros pensó por qué huía ¿Quizás era otro mal sueño? ¿O una visión incoherente? Y retornó al lugar donde el atlético hombre lo esperaba. Perplejo, Mundo se tocaba y repetía: "Es un sueño, no puedo despertar…".

Pero el ser le dijo que no, que era real lo que vivía. Lo mismo que aquella vez, y le aseguró que se llegaba hasta él para pedirle un favor. "Quiero que construyas un templo y su volumen total tendrá 108 metros, vas a calcular su altura y su base, debe ser en forma de pirámide", le pidió.

El campesino le contó que sólo había cuidado animales, había estudiado hasta 6° grado de primaria. Era algo imposible lo que pedía porque implicaba cálculos matemáticos, planeación.

Pero ese ser blanquecino le dijo que preguntara. Y le dejó una gran reflexión: "Lo que no sepas, pregúntalo, hasta el más inepto tiene algo que enseñarte. Pregúntate por qué se mueven las hojas de los árboles. Un día vas a sacar de tu sistema genético un conocimiento que has ido almacenando desde milenios. Yo te digo que eres como el propio universo. No eres diferente. Conócete, de dónde vienes, por qué estás aquí. Lo que es más importante, hacía dónde vas a ir".

Mundo, ¿el elegido?

Sus padres criaron a 8 varones y 2 mujeres en la por entonces rica zona de Coahuila, aunque lentamente fueron desapareciendo los ojos de agua y se hizo complejo vivir allí. Aun así Mundo conoció a Alba Valdés, se enamoraron y se casaron, pese a la sequía sembraron frutales, nogales, criaron ganado y construyeron una casa.

Después el campesino entró a trabajar en las bombas de agua y mudó su casa al centro de Frontera. Quizá eso lo hizo reflexionar porque costó creer que ese terreno duro floreciera algún día. Pero trabajó la tierra cuando sus hijos Raymundo, Jesús Quetzalcóatl y Guadalupe Cuauhtémoc Atahualpa eran chicos, después nacerían Alma Rosa, Cristal Irasema Salomé y María Aglael, quien llevó el nombre de la primera piedra que cimentó para la pirámide. Una dura súplica.

Para el segundo semestre de 1983, Mundo ya que trabajaba de noche en el pozo, después ordeñaba el ganado, cuidaba a sus hijos y Alma Rosa estaba otra vez por dar a luz. Casi no dormía, y además veía a un ser sentado sobre una nube. Un 9 de noviembre su esposa tuvo dolores de parto. Y ya en Clínica, mientras esperaba el parto vivió algo increíble.

Durante el parto el sopor se apoderó de él, cerró los ojos y reconoció la habitación donde su esposa estaba acostada. Al lado de ella, el cuerpo de una persona cubierta con una túnica color negra. Al girar su rostro era una calavera, decía que había llegado por la mujer y la niña.
En medio del sueño Mundo suplicó que eso no pasara y que fuera él quien muriera.

La calavera contestó que no podía hacer nada, pero alguien que estaba arriba lo podría ayudar. Miró una escalera que iba hasta las nubes, se subió y llegó hasta una sala donde había un hombre sentado. A él rogó que lo ayudara, pero el tipo contestó que no pidiera necedades.

Hasta que apareció una mujer que emanaba una luz cegadora. Y dijo: "Señor, perdónale". Ese ser pensó un rato hasta decir: "Bueno, que así sea, pero no te olvides de volver a pedir necedades. Vete con tu esposa, tu mujer va a tener una niña y por nombre le pondrás Aglael. Y su madrina va a ser la muerte".

Al despertar supo que estuvo horas inconsciente. A la 1:30 nació María Aglael.

Quien ama libremente

Mundo se sintió agobiado. En una zona muy visitada por OVNIS pocos creían sobre la aparición de ese ser. Le preguntaban cómo se llamaba, quién era ese que hablaba de estrellas.

En una de tantas visitas, el ser tomó una piedra del suelo, con los dedos dibujó una forma parecida a una serpiente que no se quedó plasmada, y pidió descifrar sus trazos. Cuando lograra comprender, sabría su nombre. Mundo sólo enseñaba la piedra a quien preguntara mayores detalles, pero no entendía.

Hasta que Mundo supo que ese ser era Herulayka: el que ama libremente, quien ama en libertad.

A partir de eso empezó a contar su historia. Por entonces, siete jóvenes llegaron a Pozuelos de Arriba, y quedaron maravillados por los relatos y por las luces en el cielo que veían.

Ellos, incrédulos al principio comenzaron su búsqueda. Mundo cuenta: "Me gustaría que escucharas a quienes lo vieron, quedaron traumados. Le decían ‘El Gigante’, cada quien lo miraba según el grado de conciencia en que estaba. Hubo quienes decían: ‘Tú cuando estás con él no hablas español, hablas en otra lengua que no entendemos’. Yo no sé otra lengua más la que poco entiendo. No, están errados’" decía.

El relato del mundo

En su casa en Frontera, Mundo no tiene nada que le recuerde que construyó la pirámide. Ni planos ni fotografías o registros, sólo habla de ella cuando va a trabajar en Pozuelos de Arriba. Un día su esposa tiró todas las evidencias.

"Decía que la gente me quitaba mucho tiempo: Por andar con las viejas, no me ayudas con la piba’", explica, aunque no me parece.

Y si se le consulta cuándo va a terminar su obra, es aún más pragmático: "Quisiera saberlo, mijo, decían que las pirámides de Egipto tardaron 300 millones de años. La Pirámide del Sol de México nadie sabe cuántos años tardaron. Nadie sabe a dónde se fueron. Te digo, ellos encontraron una puerta. No hemos terminado. El día que se den cuenta de que la pirámide sirve para cortar el camino de un futuro próximo, muchos vendrán a procrear hijos. Ustedes ya transportaron una imagen, deben entender que ustedes son átomos. El hombre va a empezar a buscar. De quien no habla ya es de Herulayka" 

No. No me preguntes eso. Ya no tengo planos, los tiene el maestro. Es algo tan celoso que si los ves no entenderías. Y sobre la elección de Pozuelos de Arriba dice que "donde está la pirámide es un vórtice de energía, se tiene que buscar, como el ombligo del hombre, los ombligos donde se pueda explorar el universo. Está hecho por el cúmulo de energía de la Tierra. Sobre la comprensión o mensaje, aclara que no es para juntarse. No es para hacer una organización. No da para una secta religiosa. Es una cosa para el que escuche entienda y no pierda su tiempo juntándose con otros”.

Sí cree en Dios. "No creer sería como decir que no estás aquí. A mí me pasó lo mismo que a Ezequiel (el profeta que vaticinó la destrucción de Jerusalén). Y sobre las 6 capillas que rodean a la pirámide", dice: "dale el nombre que tú quieras. Recuerda que eres libre y debes buscar dentro de ti, abre tu corazón y tu mente, encontrarás que no sólo una vez la viste y que en el correr del tiempo fuiste partícipe de muchas construcciones parecidas a ésta. Si analizamos la historia, vamos a encontrar que muchas veces las historias se repiten. Cada hombre debe ser libre, y no someterse a la voluntad de otros. Que no te digan: ‘Este es el camino’ ¡Encuéntralo! Así como cuando estuviste en el esperma busca el camino que habrás de seguir”.

A finales de 2016 Mundo tenía 16 nietos y 2 bisnietos, y estuvo a punto de morir varias veces, la última por un cáncer que lo tiene en constante chequeos. Y con la sabiduría que adquirió en estos años, citaba: "A veces en mis estados de conciencia terminal me sentía alegre porque decía: ‘Lo que me dijo Herulayka no se va a cumplir’. No hay cosa más terrible que la necedad del hombre, en su El mensaje del viajero del espacio Herulayka dejó varias frases, que vale la pena evaluar".

"No desesperes porque si un día te encuentras solo, recuerda esto: Si dentro de un millón de años uno te escuchara, eres como el propio diamante que esparce la luz del conocimiento. Lo que queremos es que se den cuenta lo terrible que están haciendo en este lugar llamado Tierra, y que deben cuidar como a la niña de sus ojos porque les da lo necesario para vivir. Deben estar conscientes de que son una réplica de la Tierra y del universo entero. Todo esto que te he contado cuéntaselo a los demás. Es necesario que el hombre sepa que está tomando por el camino errado, y están tomando el conocimiento para crear armas”.

"La Tierra se hizo como cuando se queman las montañas, todo el planeta se cubrió de humo y fue una noche de muerte: Me puse a pensar: ‘Por qué no nos pusimos a ver el caos que estábamos haciendo a la Tierra, el sufrimiento’". mundo rememora en anotaciones todo lo vivido en estos años en los que se contactó con herulayka.

Los años lo han hecho muy reflexivo a este campesino mexicano, pero ya no quiere citar al ser que lo contactó. mundo y la pirámide, a la que aún le falta terminar, aunque eso no parece desvelarlo. la zona donde se encuentra la pirámide que construyó mundo corona. desértica y muy visitada por naves extraterrestres. Soberbia que no mira al hacer las cosas. Uno de sus nietos lleva el nombre Herulayk, hijo de María Aglael, igual que aquel que llegó de Nefilin y le pidió una pirámide de piedra de siete metros de altura en el desierto: en Pozuelos de Arriba, el que está después de Pozuelos de Abajo.

Entonces, cuando escucha el viento, el hombre dice: "¿Lo sientes? Es Dios quien te está acariciando. Sólo quiero vivir lo que la vida me deje vivir. Papá decía: ‘Que triste que vaya a morir porque apenas empiezo a entender la vida’".

El mensaje del viajero del espacio

Herulayka dejó varias frases, que vale la pena evaluar. "No desesperes porque si un día te encuentras solo, recuerda esto: Si dentro de un millón de años uno te escuchara, eres como el propio diamante que esparce la luz del conocimiento. Lo que queremos es que se den cuenta lo terrible que están haciendo en este lugar llamado Tierra, y que deben cuidar como a la niña de sus ojos porque les da lo necesario para vivir. Deben estar conscientes de que son una réplica de la Tierra y del universo entero. Todo esto que te he contado cuéntaselo a los demás. Es necesario que el hombre sepa que está tomando por el camino errado, y están tomando el conocimiento para crear armas”.

"La Tierra se hizo como cuando se queman las montañas, todo el planeta se cubrió de humo y fue una noche de muerte: Me puse a pensar: ‘Por qué no nos pusimos a ver el caos que estábamos haciendo a la Tierra, el sufrimiento’".