El dolor más grande y un funeral para la historia.
35 filas de cuadra. Más de 20 horas de espera. Cientos de personas que besaban el féretro y se desmayaban. Días y días de desfile popular para despedirse. El llanto de mujeres y hombres que gritaban lealtad a Perón. La custodia de las enfermeras de la fundación al recinto donde se velaron los restos.

El funeral de Evita fue uno de los eventos más masivos que tenga registro nuestro país, y uno de los mayores del mundo. Las imágenes del funeral de Estado del 9 de agosto de 1952 para la abanderada de los humildes impactan, aun más de 60 años después.
Un millón de personas la despidieron junto a Perón.
Las miles de flores aportadas por los habitantes que llegaron de todos los rincones del país, la lluvia de flores desde la Subsecretaría de Información, los días de lluvia y frío con miles de personas haciendo fila primero frente a la CGT, y finalmente en la caravana que fue desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social hasta Plaza de Mayo, para luego dirigirse al Congreso.
Llena de honores. Desfiló féretro con el cuerpo de Evita hacia el Congreso de la Nación para darle el "último adiós".
Los homenajes frente a la Legislatura, en la misma Fundación, el cambio de nombre de la ciudad de La Plata a Eva Perón, los miles y miles de homenajes a lo largo y ancho de todo el país. La cureña militar, con Perón y la familia de Evita adelante, tirada por un grupo de trabajadores de la CGT, con sus remeras que los identificaban.

Los homenajes para la líder espiritual de la Nación parecieron no tener fin, como el dolor del pueblo que no quería resignarse a su partida. Entre los millones que le dedicaron sus palabras de adiós, muchos eligen las de la dirigente del Partido Peronista Femenino, Juanita Larrauri: "Jamás tantos lloraron con tantas lágrimas una pena tan honda para su corazón".