¿Fin de la impunidad? Militares a juicio en El Salvador por masacre de 1982
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Casi medio siglo después, finalmente la justicia alcanza a tres ex altos mandos de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) por su papel en el asesinato de cuatro periodistas holandeses durante el conflicto armado que desangró a esta nación centroamericana entre 1980 y 1992.
"Son 42 años de impunidad de este caso. pero, así como este, hay más de 200 solicitudes en la Fiscalía General de la República demandando verdad y justicia", explicó a la Agencia Sputnik el presidente de la Fundación Comunicándonos, Óscar Pérez, uno de los principales promotores de justicia para los reporteros masacrados el 17 de marzo de 1982.
Pérez, quien investiga el caso hace años a solicitud de los familiares de las víctimas, consideró que el juicio va a ser muy importante y va a despertar mucho interés en el país y a nivel internacional, sobre todo porque será la primera vez que antiguos altos mandos de la FAES serán llevados a juicio en El Salvador por violaciones a los derechos humanos y delitos de lesa humanidad.
Se trata, además, del primero de los crímenes citados en el informe de la Comisión de la Verdad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1993, que llega a la etapa de juicio y pone a los altos mandos militares en el banquillo de los acusados.
"En el informe de la Comisión hay 32 casos y en este, como todos los que están ahí, tienen mucha información, y desde entonces quedó claro quiénes eran los que participaron en la planificación y ya en la emboscada como tal", afirmó el también periodista y director del medio digital Voces.
Los imputados son el general José Guillermo García (89 años), exministro de Defensa, el coronel Francisco Antonio Morán (90), exdirector de la Policía de Hacienda, y el coronel Mario Adalberto Reyes Mena (84), excomandante de la cuarta Brigada de Infantería, con sede en El Paraíso, departamento de Chalatenango (norte).
LA EMBOSCADA
Procedentes de México, el equipo integrado por Koos Koster, Jan Kuiper, Hans ter Laag y Joop Willemsen llegó a San Salvador el 11 de marzo de 1982 para finalizar un segundo documental sobre el conflicto armado y ese mismo día fueron citados en la sede la Policía de Hacienda e interrogados por su director, el coronel Morán.
Dicho cuerpo, proscrito tras los Acuerdos de Paz de 1992, era de los más siniestros de la dictadura militar que regía en El Salvador, y se ocupaba de labores de inteligencia.
"Mucha información la sacaba a punta de torturas, por eso era muy conocido acá que quien lo capturaba la Policía de Hacienda en los tiempos de la guerra ya no salía vivo, porque te torturaban, te mataron y te desaparecían", evoca Pérez.
No obstante, los cuatro fueron obligados a firmar un documento en el que atestiguaban que el arresto y el interrogatorio fueron una visita de cortesía al coronel Morán, y al salir de la sede policial les fue tomada una foto icónica, con los cuatro juntos.
Para entonces ya habían terminado la primera parte del documental, que relataba la vida de una familia de una elegante barriada de la capital, cuyos testimonios aseguraban que todo lo que se decía de la guerra era falso, pues El Salvador "era el país de la sonrisa".
La segunda parte de ese documental consistía en adentrarse en Chalatenango, para entrevistar a la población que los bombardeos, ametrallamientos y demás prácticas de una política que los militares denominaban "sacarle el agua al pez".
"El agua es la población y el pez, la guerrilla, por lo tanto, se daban grandes operativos militares asesinando población y sacando a la población y tratando de acorralar al FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para que las fuerzas militares los aniquilara", precisó.
Hacia ese lugar partieron los cuatro periodistas el 17 de marzo y cayeron en una emboscada preparada por soldados del batallón Atonal, con sede en El Paraíso, y fueron ametrallados junto a sus cinco guías, uno de los cuales sobrevivió milagrosamente y pudo dar testimonio del crimen.
Asesores militares de EEUU fueron los primeros extranjeros en llegar a la sede del cuartel, creyendo inicialmente que se trataba de periodistas norteamericanos y preocupados porque la repercusión mundial de la masacre pudiera poner en peligro la ayuda del Gobierno de su país a la dictadura.
También ayudaron a crear la leyenda de que el crimen ocurrió durante un ataque de 100 guerrilleros a 25 soldados del Ejército.
El relato completo de los sucesos los publicó la Fundación Comunicándonos en un libro titulado "La Emboscada", que salió a la luz en 2023, y que Pérez mantiene entre sus manos durante la conversación.
LAS PUERTAS DE LA JUSTICIA
Los procesos judiciales contra autores de los crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos se mantuvieron impedidos hasta el 13 de julio de 2016, cuando la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia derogó la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Legislativa (Parlamento) el 20 de marzo de 1993.
Menos de dos años después, el 13 de marzo de 2018, la Fundación Comunicándonos y la Asociación Salvadoreña por los Derechos Humanos (ASDEHU), acompañados por la Embajada del Reino de los Países Bajos en Costa Rica para Centroamérica, presentaron la denuncia penal.
El pasado 22 de agosto, la jueza a cargo del caso determinó que el mismo avanzara a la etapa de juicio para la realización de la vista pública.
"Con esa resolución se cierra la etapa de instrucción y se habilita la siguiente fase judicial que es la del juicio o preparación para la vista pública", precisó el abogado de ASDEHU Pedro Cruz .
UNA MUJER VALIENTE
Para el presidente de la Fundación, la jueza "es una mujer valiente, pero, sobre todo, muy sensible", de quien prefiere mantener el mayor tiempo posible su nombre en reserva por razones de seguridad.
"En la resolución, dice la jueza, hay suficientes pruebas que los incriminan a los acusados y, por lo tanto, ordena que los dos militares que están con detención provisional sigan ahí con vigilancia policial y que se acelere el proceso de extradición del que reside en Estados Unidos", afirmó Pérez.
Por lo pronto, García y Morán permanecen bajo custodia policial en un hospital de San Salvador, mientras Reyes Mena reside en Virginia, EEUU, y ya el juzgado realizó un pedido de extradición.
Pérez destacó que la otra afirmación importante establecida por la jueza es que por la existencia de las pruebas no hay razones para declarar el sobreseimiento de los imputados.
"La jueza podía decir ahí: miren, han pasado tantos años, no hay pruebas suficientes, es cierto, es un crimen de lesa humanidad, pero yo no puedo pasar a otra etapa, sin embargo, ella dice que no existe ninguna clase de sobreseimiento", afirmó Pérez.
HASTA EL OLVIDO TIENE MEMORIA
El presidente de la Fundación Comunicándonos enfatizó en la necesidad que tienen las familias de los cuatro periodistas holandeses y las miles de salvadoreñas con víctimas de violaciones a los derechos humanos, a cerrar esas heridas, y para ello recuerda una frase del poeta y escritor uruguayo Mario Benedetti: "hasta el olvido tiene memoria".
"Yo creo que es importante hacer justicia, no solo por los familiares que son el centro de esto, por el pueblo de Holanda sino también por nosotros, los salvadoreños, y los periodistas", dijo.
"Entonces, nosotros lo que buscamos es un juicio con una sentencia ejemplarizante, porque eso va a ayudar a que los demás casos avancen", subrayó.
Por el momento, la fecha del juicio a los ex altos mandos de las fuerzas armadas no ha sido fijado por los tribunales judiciales. .
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Fuente: Sputnik

