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Se atragant贸 con un pedazo de carne, muri贸 por 3 minutos y cont贸 qu茅 vio del "otro lado": "Me aterra"

Despu茅s de esta experiencia cercana a la muerte, la mujer relat贸 las sensaciones que tuvo mientras estuvo sin respirar y revel贸 c贸mo cambi贸 su vida desde aquel dram谩tico episodio.

Atragantarse con comida es un miedo frecuente, pero para esta mujer termin贸 en una experiencia extrema. Se ahog贸 con un pedazo de carne, muri贸 por 3 minutos y, al volver, cont贸 qu茅 sinti贸 y qu茅 vio en ese tiempo en el que dej贸 de respirar.

Kelsey Abernathy McLean record贸 que la secuencia empez贸 durante una reuni贸n familiar en lo de sus suegros. Lo que iba a ser una velada tranquila cambi贸 de forma inesperada cuando prob贸 una porci贸n de asado: mastic贸 apenas y la pieza qued贸 atascada en su garganta.

"Me puse de pie e intent茅 toser o tragar. Sent铆 un nudo en la garganta, impidi茅ndome respirar. Mir茅 a Rob (su esposo) y me llev茅 las manos al cuello, el gesto universal de asfixia", relat贸 la mujer.

Su pareja se levant贸 de la mesa y le practic贸 repetidas veces la maniobra de Heimlich con la intenci贸n de desalojar la obstrucci贸n, pero no tuvo resultados. Mientras, ella sent铆a c贸mo su cuerpo intentaba tomar aire sin 茅xito y, con cada esfuerzo, el dolor aumentaba.

Kelsey cont贸 que una "presi贸n ardiente" invadi贸 su pecho y asegur贸 que la sensaci贸n era similar a la de quedarse "demasiado tiempo bajo el agua". Record贸: "Mi visi贸n se nubl贸. Mi audici贸n disminuy贸. Recuerdo mirar los ojos azules, grandes y aterrorizados de Rob, y pensar: No puedo dejar a mi hijo. No puedo dejar a mi marido. Todav铆a no".

Kelsey Abernathy McLean, la mujer que muri贸 por 3 minutos despu茅s de ahogarse con un pedazo de carne.

Seg煤n su relato, a los segundos todo se oscureci贸. Estuvo en ese estado durante tres minutos, un lapso que, de acuerdo con su testimonio, le alcanz贸 para vivir una experiencia dif铆cil de explicar incluso para ella misma.

Esto es lo que vio la mujer en el "m谩s all谩" durante los minutos que muri贸

Kelsey asegur贸 que lo que vivi贸 "desaf铆a las palabras". Seg煤n relat贸, tras quedar sumida en la oscuridad se sinti贸 "inmersa en un amor puro". Y explic贸: "No rom谩ntico ni familiar, sino algo vasto, eterno y que lo abarcaba todo. Me envolvi贸 como un capullo. El tiempo parec铆a no existir. No hab铆a principio ni fin".

Tambi茅n afirm贸 que, aunque "no se pronunciaron palabras", logr贸 comprender "un lenguaje universal". Incluso al darse cuenta de que "estaba muriendo", sostuvo que "no ten铆a miedo".

"Vi fragmentos de mi vida -lo que se ha llamado una revisi贸n de vida-: la bondad, la crueldad, los logros, los fracasos y el amor abrumador. Sin embargo, esta vez, quer铆a que cada error terminara con compasi贸n y empat铆a. Quer铆a perdonar y ser perdonada", record贸.

Uno de los momentos que m谩s la impact贸 lleg贸 despu茅s. "Me vi con claridad: una versi贸n cruda, sin filtros, desnuda de m铆 misma, y sent铆 melancol铆a e incre铆blemente orgullo por la vida que hab铆a vivido hasta ese momento. En ese instante supe que el karma es absolutamente real", manifest贸.

Unos minutos despu茅s, volvi贸 a ver la luz. "El aire inund贸 mis pulmones. Durante varios segundos desorientadores, no supe si estaba viva o a煤n atrapada en la oscuridad. El aliento de Rob ol铆a levemente a vino tinto y p谩nico; su frente estaba empapada en transpiraci贸n", cont贸.

Su esposo le relat贸 lo que pas贸 mientras ella estaba inconsciente. Primero intent贸 reanimarla y pidi贸 ayuda al 911, mientras su hijo sali贸 a esperar la llegada de la ambulancia.

Como las maniobras no daban resultado, meti贸 los dedos en su garganta para mover el pedazo de carne que bloqueaba el paso del aire. El intento funcion贸 y ella volvi贸 a respirar tras permanecer tres minutos y medio sin hacerlo.

El despu茅s de la traum谩tica experiencia

Kelsey qued贸 inconsciente el tiempo suficiente como para sufrir una hipoxia severa, una condici贸n que ocurre cuando el cerebro recibe una cantidad insuficiente de ox铆geno y que puede alterar la conciencia. 

Los especialistas le advirtieron que potencialmente mortal, ya que despu茅s de varios minutos sin ox铆geno las c茅lulas cerebrales empiezan a deteriorarse.

Al intentar procesar lo ocurrido, reflexion贸: "En todos los d铆as que siguieron, intent茅 comprender lo que me sucedi贸 y descubr铆 que las experiencias cercanas a la muerte son mucho m谩s comunes y estudiadas de lo que la mayor铆a de la gente cree".

Esa misma noche, cuando recuper贸 el conocimiento, estaba convencida de que no necesitaba atenci贸n m茅dica. Seg煤n cont贸, prefiri贸 regresar a su casa y descansar antes que ir al hospital, con la intenci贸n de dejar atr谩s lo sucedido.

Kelsey Abernathy McLean junto con Rob, su esposo, y el hijo que tienen juntos.

Al d铆a siguiente aparecieron las secuelas f铆sicas. El dolor en las costillas, producto de las reiteradas maniobras de Heimlich, era tan intenso que le costaba respirar. Los estudios revelaron varios hematomas, aunque ninguna fractura. "Tienes much铆sima suerte", le dijo el m茅dico.

A modo de cierre, reconoci贸: "Me aterra tener otra experiencia cercana a la muerte, ya que esta vez estuve a punto de morir. Y todav铆a no estoy lista para decir adi贸s. Corto la comida en trozos m谩s peque帽os y mastico bien, y he tomado un curso de RCP con mi esposo y mi hijo".

Kelsey vive en Pensilvania y se dedica a la escritura. Gran parte de su trabajo gira en torno a temas como la supervivencia, los cambios personales y los acontecimientos extraordinarios que pueden surgir en la vida cotidiana.

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