"Doy charlas motivacionales en escuelas y cárceles"
El actor de "El Marginal" dialogó con DiarioShow.com sobre su carrera y la ayuda que le provee a otros luego de pasar por una infancia difÃcil: "Expongo mi vida desde ese lugar ordenado para mostrar que tu destino puede cambiar".Â
@perez_daro
Abel Ayala pregunta si la entrevista va a ser larga. Luego, si será en vivo. A pesar de trabajar como actor desde hace 18 años, no se siente cómodo con las notas, y más tarde llegará el motivo de esas dudas.
En charla con DiarioShow.com, confiesa que “hay una parte muy importante que uno tiene que saber reservar, es como el mago, una ilusión no tiene que ser descubierta, no está bueno conocer todo. Hay algo en la desnudez total del actor que me genera desinterés. Está buena la cercanÃa pero también mantener una distancia oportuna. El vÃnculo tiene que ser a través de lo laboral, porque lo personal puede generar desencantos”.
El artista fue “El Polaquito” en el filme de Juan Carlos Desanzo, también “GuachÃn” en “Sos mi hombre”, “Brian” en la tira de Pol-ka “El maestro”, entre otros papeles, y hoy está al aire nuevamente como César en la segunda temporada de “El marginal”.
Ayala, humilde en extremo, declara que a pesar de no querer mostrar su intimidad, “comparto muchas cosas de mi vida, que tienen que ver con el trabajo que yo hago para ayudar a otros chicos a salir adelante”.
De alguna forma, asocia su vida como actor con la vida real, porque están ligadas desde su inicio: “Yo soy un chico que vivió en la calle, por eso hice ‘El Polaquito’, porque alguien me dio la oportunidad. A raÃz de mi historia, doy charlas motivacionales en escuelas y cárceles, expongo mi vida desde ese lugar ordenado para mostrar que tu destino puede cambiar, y trato de trabajar para que la gente que anda bajoneada o que las cosas no le salen bien, y no tienen contención, puedan ver que sà existe la chance de mejorar. Trato de incentivar e inspirar y mostrarles que las cosas pueden cambiar”.
Sobre las devoluciones que recibe, indica con una sonrisa en su rostro que “los encuentros son increÃbles, porque cuando uno se brinda, ellos también lo hacen y te devuelven muchas cosas. Te encontrás con historias tremendas, de gente que la está pasando muy mal, sobre todo gente joven, que manifiesta un montón de dolores, de no tener una familia, un padre, de sufrir una vida de abusos, maltratos, destratos, cosas que ahà están y a veces los otros no lo ven. En la vida no hay reglas que funcionen como algo general para todos, las relaciones humanas son muy complicadas y el ser humano es muy complejo. Pero hay que partir de la base de que la gente no es, en esencia, una basura. Nos equivocamos un huevo, pero si sabés tratar a la gente, podés encontrarte con el lado blando y el corazón”.
Sobre las experiencias que le tocaron pasar, que lo pusieron en el lugar en el que está, declara que “yo vivà cosas feas pero no podrÃa decir que mi vida fue horrible, porque me pasaron muchas cosas buenas, y de todo aprendés, te llevás algo. A la hora de actuar uso todo eso que vivÃ, lo que aprendà hasta hoy, e incluso lo que todavÃa no vivÃ, como una manera de búsqueda. Nunca me imaginé que iba a vivir de esto. En un momento uno empieza a ser consciente y a crecer, por lo que empezás a construir en base a lo que vas teniendo. Ya tengo 30 años, empecé a los 12. Cuando arranqué, y hasta los 15 o 16, no sabÃa bien qué pasaba, después sà tuve control de lo que estaba sucediendo, conciencia. Hoy con 30 años hace mucho que sé que soy actor y quiero eso para toda mi vida. Pero por eso, no sueño con algo especÃfico, sólo tratar de adquirir las mayores vivencias posibles y enriquecerme lo más que pueda”.