Soledad Pastorutti: "Ser una persona pública no es fácil"

EXCLUSIVO La artista habló con DiarioShow.com sobre su nuevo disco, sus raíces y su vida familiar en Arequito. Leé más en la nota.

@Perez_daro

El camino de búsqueda de identidad es arduo. Se trata de trazar un puente entre lo que te crio y lo que querés ser. Ya sea de manera armónica o con una gran explosión, tiene que existir un hilo conector entre lo que uno carga sobre sus espaldas y lo que tiene de frente. A casi 25 años del inicio de su carrera, y cerca de los 40 de vida, Soledad Pastorutti charla con DiarioShow.com sobre las búsquedas, los encuentros y los caminos que transita a toda velocidad.

"Yo no tengo años tranquilos" es su primera declaración. En un contexto de pausa obligada debido a la pandemia, Soledad debió posponer su gira internacional y terminar con los detalles de su nuevo disco desde su base central, en su casa de Arequito. A pesar de haber bajado varios cambios debido a la cuarentena, la cantante es un camión de energía difícil de frenar. "Es mi esencia, siempre me invento algo para moverme", dice luego, dando cuenta de que desde el inicio de su carrera la llamaban "el tifón" y con justa razón, porque nunca paró.

Para entender un poco más de ella, debemos remontarnos a sus raíces y, afortunadamente, "La Valeria", su más reciente single y adelanto del álbum, da el pie justo para ese viaje al pasado. La canción es un homenaje a su abuela materna, pero lejos de la melancolía que uno esperaría, se trata de un tema muy bailable y festivo con aires de reggaetón. Sí: Soledad haciendo reggaetón.

Una artista que no descansa.

 

"Un día hablando con mi abuela salió este tema, en el que, si bien por momentos hablo de las dificultades de la aceptación, que no era todo color de rosa, da a entender que todo depende de cómo lo lleva cada uno. Mi abuela es de esas personas que han atravesado cosas muy difíciles, pero llevó siempre una sonrisa. Yo celebro eso. Por otro lado, hay un tema que es para la abuela Emilia, de Teresa Parodi, que va más por el lado tradicional de la nostalgia, entonces tengo los dos tintes", asegura. Al describir el tema menciona características de su árbol genealógico que pueden verse reflejadas en ella. Consciente de la importancia de la herencia en su formación, analiza sobre su ascendencia: "La Valeria es mi abuela materna. Yo me parezco mucho más a la familia de mi papá físicamente, pero creo que en el espíritu de vivir la vida tengo mucho que ver con mi abuela Valeria".

Soledad Pastorutti: “Se me exige más respecto del folclore porque fui la primera que generó esa revolución. Es la gran responsabilidad y me la dan a mí”.

DESTINO MUSICAL

Abrió la boca a los 8 y la leyenda cuenta que no la cerró más. A los 15 llegó lo que todos ya conocemos, el festival de Cosquín, la popularidad y el fenómeno que la llevó a tener una profesión de vida y el comienzo de su profesionalidad cuando era adolescente.

Es de aquella época que recuerda: "Siempre agradezco a la vida haber conocido mucho gracias a la música. Muchos lugares, principalmente. Si no hubiese sido cantante, no sé si habría salido de Arequito. Y eso te da otra perspectiva, conocés otras culturas a las que te costaría acercarte de otra manera. Desde muy chica me tocó vivir esto, y con la inconsciencia total de una nena que simplemente jugaba con lo que hacía, nunca tuve prejuicios en aquellos tiempos. Los chicos son más naturales, no piensan demasiado lo que van a hacer. Eso me ayudó mucho en los primeros años, que fueron los más intensos, porque el cambio fue muy rotundo y no estaba preparada".

Aunque esa inconsciencia fue beneficiosa, admite que en algún momento cayó en la trampa: "Ser una persona pública no es fácil. Cuando me fui acostumbrando, me preocupé por aprender ciertas cosas y también empecé a tener mis propios prejuicios, que tampoco fueron muy beneficiosos. Cuando empezás a crecer, sentís que todo tiene una mayor responsabilidad. Todo el tiempo trato de recuperar el espíritu de aquella nena que salió a Cosquín a revolear el poncho cuando le dijeron que no lo haga y que saltaba como una loca cantando folclore cuando nadie lo hacía".

El 12 de octubre festejará sus 40 años con un show por streaming.

DERRIBANDO PREJUICIOS

En sus inicios, los más tradicionalistas decían que no hacía folclore. Luego, cuando se transformó en una abanderada de la música popular, un disco producido por Emilio Estefan la puso de nuevo en el eje de la polémica por haberse alejado de sus raíces.

Soledad debió ir sorteando obstáculos por falsas etiquetas y señalamientos externos sobre su identidad desde que comenzó. Quizás por su juventud, por su popularidad inesperada, o quizás por ser mujer, muchas pueden ser las teorías al respecto. Pero ella sigue. "Ese bicho raro que se dice que fui desde el comienzo de mi carrera es un bicho de alegría y de energía. Me propongo a mí misma, como un ejercicio diario, seguir siendo esa misma y no resentirme, que es lo que les pasa a todos los seres humanos cuando les pasa por arriba la vida, empezamos a resentirnos y a trasladar en el otro las propias frustraciones", resume como declaración de principios.

Sobre la reticencia que enfrentó en su carrera, que hoy la encuentra, a sus 40 -los cumplirá el 12 de octubre y festejará con un show desde el Movistar Arena, por streami, con otro giro en su carrera, asegura: "Se me exige más respecto del folclore porque fui la primera que generó esa revolución. Esa gran responsabilidad me la dan a mí. Y pasa esto. Antes no era folclore, porque no lo hacía como ellos quisieran que lo hiciese. Ahora pasé a ser yo el lugar del folclore. Yo nunca voy a dejar el folclore, por eso festejé mis veinte años de Cosquín, pero mi deseo personal es ir más allá de Cosquín. La gente ya sabe que voy a Cosquín y canto todos los veranos, y lo hago con mucha alegría. A veces me irá mejor o peor, soy la niña mimada de Cosquín, eso ya está, es un logro que he conseguido".

Para crear ese puente entre su pasado y su identidad en pleno proceso de creación, resume: "Mi gran desafío después del "tara tara tararanà" (canta la melodía inicial de A Don Ata), era encontrar mi propio sonido, algo que sea parte de mi identidad. Creo que estoy de a poco encontrándome con algunos sonidos autóctonos y con otros de la urbanidad que me gustan. Espero que sea una bisagra en mi carrera, para dar un pasito adelante, que es lo que siempre pretendo. Algún día me dirán hasta acá llegaste, pero espero que no sea ahora".

En este presente, la vocalista aclara que muchas veces es difícil sopesar lo que le exigen que sea con lo que ella quiere ser. Habla con claridad también sobre el mercado e intenta que nadie olvide que también su trabajo tiene que llevar un pan a la mesa: "El problema que tenemos los artistas llamados o etiquetados como folclóricos es que las radios FM no te pasan con facilidad. Muchas, porque todavía dicen que hago folclore, y cuando no lo hago es porque supuestamente es autorreferencial o no sé qué otra cosa. Uno tiene que estar en la góndola, eso lo sé, ese es mi trabajo. Lo que yo intento es, a pesar del paso del tiempo, seguir siendo muy sincera conmigo, no traicionarme, pero también quiero crecer".

Insiste con no vivir del pasado al explicar: "No pretendo ser o quedarme en algo que ya conozco y que fui, que es parte de mi historia y no reniego de eso. Pero tampoco dormirme en esos laureles. Si bien estoy por cumplir 40 años, es una edad en la que todavía tengo mucho por aprender y probablemente me muera sin saber un montón de cosas. Pero lo que quiero es seguir estando y enfrentando más desafíos".

Soledad Pastorutti: “No es que no me enorgullezca ser la chica del poncho, pero no quiero ser sólo ese revoleo. Me preocupo por estar en otro lugar”.

MANTENIÉNDOSE FIEL

Sole se preocupa por guardar un equilibrio entre el deseo y lo "conveniente": "Las decisiones que tomo en lo personal no tienen que ver tanto con el crecimiento, sino con probarme en diferentes terrenos, ver si soy versátil y si puedo. A los 15 surgió toda la explosión y la fama. Pero yo no sé si había decidido qué iba a ser. Transité un camino de mucha búsqueda que, en definitiva, es el camino de cualquier artista. Cuando empecé a sacarme el poncho, la pregunta recurrente era esa siempre: ¿Dónde está el poncho?. Y no es que no me enorgullezca ser la chica del poncho, pero no quiero ser sólo ese revoleo. Me preocupo por estar en otro lugar. Por la interpretación, porque las canciones sean más mías que nunca, y porque pueda comunicarme con mi público a través de eso".

Como cierre, analiza cómo es la decisión o elección de esa personalidad, ese "ser" inquieto que en sus inicios no había descubierto: "En esencia siempre somos lo mismo. Yo crecí con una estructura, una forma de vida, y cuando sos más grande empezás a pensar que no es tan así. Uno repite cosas porque te dijeron que la vida era así. Pero después no están tan de acuerdo. Eso te trasciende y se refleja en la música. Las personas no son estáticas, todos nos movemos, y la música te da una oportunidad grandísima, que es la de mostrar ese movimiento".

La Sole junto a Carlos Vives, uno de los colaboradores de su nuevo disco.

ADELANTO DE SU NUEVO DISCO

QUE DE LA MANO, DE CARLOS VIVES...

Dentro de poco conoceremos el nuevo trabajo discográfico de Soledad, número 11 de su carrera, y que cuenta con colaboraciones de artistas femeninas de su generación, como Kany García, La India Martínez y la brasileña Paula Fernandes.

Pero también, con el gran trabajo de Carlos Vives -que la ayudó en varias canciones no sólo en la producción sino también con las letras- y de Los Auténticos Decadentes. Según promete, el disco nos va a sorprender: "Es una búsqueda en donde se están marcando caminos más serios, y estoy feliz con eso. El disco tiene de todo. Hay un colorido hermoso. Quizás no te gusta todo el disco, pero seguro hay una canción para cada uno".

Con respecto al trabajo con el rey del vallenato, señala: "Con Carlos fue larguísimo el proceso. Me mostró la canción como prueba de que tenía muchas ganas de producir el disco y de respetar mi raíz, porque mi preocupación era mantenerla y no salir a competir con ninguna mujer de la actualidad, porque no estoy para eso. Me convenció de volver, con esas letras, a valorar y a presentarme nuevamente, respetando todo lo que había conseguido, en lo artístico y lo personal. Eso de ser la gringa descendiente de italianos, de Santa Fe".

Junto con su marido, Jeremías, y sus hijas Antonia y Regina.

EN CASA

"NO PUEDO DESPEGAR A MI FAMILIA DE MI TRABAJO"

La cuarentena encuentra a La Sole en la quietud de Arequito. Allí, junto con su marido, Jeremías, y sus hijas Antonia y Regina, comparten la vida familiar: "Estábamos más tranquilos, pero hace un tiempo nos asustamos un poco, porque hubo algunos casos más de coronavirus en la provincia. Pero hacemos vida relativamente normal, sólo se cerró el pueblo para los que vienen de afuera. En el interior es un poco más llevadero que para los que viven en ciudad, en departamentos o lugares con mucha gente".

Sobre las diferencias con su rutina normal, explica: "Traté de aprovechar este tiempo sin tiempo para dedicarme a varias cosas, mis clases de canto, reuniones de trabajo que me hicieron poner foco en lo que me importaba, y las canciones cobraron más fuerza. Esto es me ordenó mucho".

Sin embargo, aclara que el tiempo en casa no varió mucho la convivencia: "Yo no puedo despegar nunca mi familia de mi trabajo, por mi condición de mujer y madre, también con esta crianza y la estructura de otros tiempos muy diferentes a los que viven las chicas hoy. Entonces las llevo a todos lados a mis hijas. Mi marido trabaja conmigo, así que la miniestructura familiar hace todo. Los espacios se encuentran, convivimos muy bien".

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