La última semana de junio vio la llegada a los cines de la anticipada película de terror "The Black Phone" ("El teléfono negro" en español), un nuevo film de la productora Blumhouse protagonizada por Ethan Hawke que dio que hablar entre los fanáticos del género. La cinta cuenta la historia de un niño de 13 años que es secuestrado y encerrado en un sótano, y ya está siendo nombrada como uno de los mejores estrenos de terror del año.

Dirigida por Scott Derrickson, "El teléfono negro" mistifica el secuestro insertando elementos sobrenaturales; principalmente, el teléfono negro en la celda del protagonista que le permite hablar con las previas víctimas de "el raptor". Más allá de las situaciones ficticias, la cinta toma elementos reales del "stranger danger" que se hizo popular en la década de 1980, incluyendo importantes similitudes con el caso Steven Stayner, un niño que fue secuestrado y abusado durante siete años.

El secuestro de Steven Stayner, el caso detrás de "El teléfono negro"

 

Steven Stayner (14) y su secuestrador, Kenneth Parnell.

 

Nacido y criado en Merced, California, Steven Gregory Stayner tuvo una infancia de película. Lamentablemente, estaban creciendo en la proximidad de un monstruo: Kenneth Eugene Parnell trabajaba a dos horas de su casa, y para 1972 ya había comenzado a planear un secuestro. El 4 de diciembre, y con ayuda de un cómplice, fue a repartir folletos religiosos a los niños de Merced.

Fingiendo trabajar para la iglesia, Murphy se acercó a Stayner cuando regresaba de la escuela y le preguntó si su familia tenía algún artículo que pudiera donar. El chico dijo que sí, y accedió a que lo llevaran a casa. Parnell se detuvo en la autopista para fingir llamar a los padres de Stayner a un teléfono público y luego le dijo al niño que no lo querían de regreso.

 

 

 

 

 

Mientras tanto, sus padres ya habían notificado al Departamento de Policía de Merced que no había regresado de la escuela. Lanzaron una búsqueda masiva de Stayner, pero nunca lo encontrarían. Conducido a la cabaña de Parnell, Stayner sufriría la primera de muchas agresiones sexuales en sus siete años de secuestro.

Parnell le dijo al niño que sus padres le habían otorgado la custodia legal y lo hizo pasar por su hijo. A pesar de que se le proporcionó una mayor libertad de movimiento, Stayner era demasiado joven e incapaz de siquiera considerar un escape. Pero los años pasaban y Stayner se hacía demasiado grande para los gustos de Parnell. Finalmente, el pedófilo decidió secuestrar a un segundo chico: su nueva víctima se llamaba Timothy White, y tan solo tenía cinco años.

Steven Stayner y Timothy White, en una conferencia de prensa después de su escape.

Dos semanas después de que Timothy fuera secuestrado, Stayner decidió salvarlo de sufrir el mismo destino que él. El 1 de marzo de 1980, mientras Parnell trabajaba, las dos víctimas abandonaron la cabaña. Stayner trajo a White de regreso a su pueblo natal, viajando 65 kilómetros haciendo dedo en la ruta. El adolescente le contaría todo a la policía, pero al principio tuvo problemas: "Sé que mi primer nombre es Steven", fue lo primero que dijo.

Los niños fueron reunidos con sus respectivas familias, pero su regreso fue agridulce: A pesar de que las acusaciones de Stayner se consideraron auténticas, Parnell nunca fue acusado de abusar sexualmente de él debido a problemas jurisdiccionales y estatutos de limitación que lo impiden. Tras su arresto, fue juzgado por los dos secuestros, condenado a siete años y puesto en libertad condicional después de cinco.

Fanáticos del terror encontraron las claras similitudes entre el escalofriante caso de Stayner y el nuevo estreno de Blumhouse, donde las voces que el protagonista escucha del otro lado del teléfono cumplen la misma función que Stayner al ayudar a escapar a una nueva víctima.

 

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