Javier Calamaro es el menor de cuatro hermanos: Andres Calamaro, Horacio Rosell y Hebe Rosell. Esta última, le lleva 22 años y, comentó, que es un gran músico, donde crecieron en una casa llena de instrumentos, donde ensayaba su hermana y la banda del novio de la misma que, como dato color, eran los "Les Luthiers", pero cuando aún no poseían ese nombre. "Ser autosuficiente con la música, me empezó de chiquito y lo logré", agregó.

En el momento pandémico, contó que no quería pasar de estar en el letargo, sino que se dedicó a hacer un programa de televisión, dos discos y, también, tuvo la bendición de tener una hija, a quien le puso de nombre Sacha: "El nombre lo eligió Paola y tiene que ver con una búsqueda espiritual".

"Cuando me llama algo, ya sea hacer un guiso de lentejas o cantar un tango o ver si puedo escalar el cerro Aconcágua, lo tengo que hacer porque ese es el objetivo de mi vida, la razón donde confluyen todas mis necesidades y mi realización como hombre", comentó sobre las grandes aptitudes que tiene para realizar diferentes temas.

Los Guarros fue la banda en la que estuvo en los '90 y, a pesar de hacerse solista, el artista comentó que no desapareció: "Esa banda nunca dejó de existir, yo hablo con el Gitano, de hecho, ahora voy a ir a Estados Unidos y voy a hacer dos shows con él, incluso grabamos; ahora no hubo mucha movida, pero en los años '90 tocamos seis veces en estadios de fútbol".

También mencionó que el motivo de que la banda no siguiera es que el Gitano se fue a vivir a Estados Unidos y nunca más volvió, pero que la banda nunca se rompió; además, destaca el tema "Sweet Home Buenos Aires", como el fuerte inicio de su carrera como solista.

"Este minuto" es un single, que tiene un disco homónimo, el cual es una poesía dedicada al padre, quien con 90 años tuvo un ACV, que lo dejó inmóvil, aunque vivió 8 años más: "Cada vez que nos subimos a un escenario, evocamos a mi viejo y ya ni siquiera lo menciono a mi papá, pero pienso en él durante cuatro minutos que dura la canción".

Asimismo habló de su madre, quien llegó a cumplir 100 años, pero lamentablemente falleció en septiembre del año pasado. "Mi mamá dejó un montón de amigos, no le importó la cuarentena y nunca dejó de reunirse, por supuesto, tenía 98 años y no iba a quedarse sola, y cada vez convocaba más gente y pacientes, porque era kinesióloga y sobre todo era una genia ".

 

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