¡Ligia Piro a solas en Modo Zoom!
La actriz y cantante pasó por CM y se animó a hablar desde sus comienzos, su presentación en vivo y hasta que se está animando a su faceta de compositora, en conjunto a su marido y gente amiga.
Ligia Piro nació en una familia dedicada a la música y a la actuación, pero se encaminó para otro género del que sus padres realizaban, y esto fue lo que dijo: “El jazz es la música que yo elegí para interpretar, es de lo que más me gustan y armónicamente es una de las músicas que para mi es de las más bellas del mundo, entonces puede empezar a hacer mi carrera solista, a pesar de que también en Buenos Aires apareció una generación de jazzeros, de la que formé parte”.
Ante la pregunta de cómo fue romper con las estructuras como mujer, respondió: “Yo no siento que tuve que romper estructuras, sino que tenía todo a mi favor, porque de la manera que yo empecé, a los 19 años, en Clásica y Moderna, le dije a Paco –dueño del lugar- que quería cantar ahí y me dio un show a las 12 y media de la noche”. “En ese momento se abrían clubes de jazz todo el tiempo y surgían músicos y cantantes, fue como un revival de los años 60’ y 70’ de la noche porteña, donde en lugar de darle ese espacio al tango, se los dieron al jazz y era fácil porque íbamos pidiendo fechas y tocábamos”, añadió.
Siguiendo con el tema, Piro se lamenta que hoy en día hayan cerrado muchos de esos espacios, que queden muy pocos, pero a su vez, cuando abren otros lugares se siente muy contenta de inaugurarlos, como así también tocar en el restaurant Billie del Teatro Picadero, donde pueden verla los lunes, lugar en el que se siente como si “estuviera en Nueva York”.
En cuanto al encuentro con el público, la cantante comenta que genera un vínculo que le recuerda a las reuniones familiares que tenía con su abuela, que hoy ya no está, que utiliza para interpretar determinados temas, momentos divinos que trata de compartir con la gente.
Ligia contó que nunca pensó en dedicarse a otra profesión y que, al finalizar los estudios secundarios, se anotó en la escuela de Agustín Alezzo y en el conservatorio; en el primero logró entrar sin problemas; en el segundo, aprobó todo menos ¡canto!, lo que hizo que arranque teatro de lleno y, en el conservatorio, tuvo que esperar un año para cursar la cátedra que había desaprobado. Además, agrega que esto lo vivió de forma divertida, pero que después quería cantar otras cosas, no solo la lírica clásica, pero considera que la técnica es fundamental.
Si bien tuvo un paso actoral en la televisión –en la novela “Hombre de Mar”, con Gabriel Corrado-, cuenta que la música ganó ese espacio, donde considera que el trabajo es mas profundo y solitario, donde ella elige con quién grabar, porque “no le gusta que le impongan nada”. Con relación al teatro argumenta que le encanta, que sigue teniendo amigos de su época de estudio, pero que aún se mantiene alejada, y se mantiene perseverante con el tema musical.
Con respecto a esto, contó que sus tíos hicieron mucho por la música popular latinoamericana y folclórica, y que ella necesitaba seguir en ese camino, porque dice que “el interprete necesita escucharse cantar determinadas cosas” -haciendo alusión a que debía salir del jazz y la bossa nova, géneros que maneja-, y también, atraer esas canciones a lugares como Buenos Aires, donde compara a diferentes artistas que pueden llenar estadios en otros puntos del país, pero que en dicha provincia no se conocen.
Hoy en día Ligia se está empezando a animar a escribir sus propias canciones y, con ayuda de su marido y de un amigo pianista, comentó que está por estrenar un Blues escrito para uno de sus hijos pero que “aún no lo sabe”, y que también tienen varios sencillos por publicar.

