NUEVO PROGRAMA

¡Rozalén pasó por Modo Zoom!

De la mano de Paola Prenat, Rozalén se animó a contarnos su vida ¡No te lo pierdas!

Sus inicios

Su vida inició en un pueblo pequeño de Castilla La Mancha, España, llamado Letur donde se autoproclama "Orgullosamente de campo"; aunque nació en Albacete, se crió allí y tuvo mucho contacto con la naturaleza. También agregó que a su abuela la llamaban "La Ángeles de los dulces", porque era la pastelera del pueblito.

La artista comentó que llegó al lugar mencionado, debido a una gran historia: su padre llegó allí como sacerdote, donde se enamoró de su madre, donde tuvo que tomar otro tipo de decisiones, pero realizó por 10 años sus labores.

Estudió psicología y destacó que su padre le habló siempre de la "Teología de la Liberación", donde sus creencias siempre estuvieron ligadas para el pueblo, educándola en la preocupación social y  escribe mucho, no solo de lo que vive y siente, sino de lo que observa.

La música

Desde muy pequeña se empezó a meter en la música: de chica tocaba la guitarra y la bandurria, un instrumento que no es tan habitual por estos lados: "La bandurria es como un Laúd, es un instrumento de 12 cuerdas, 6 dobles, y es solista; lo toco desde los 7 años y nunca cantaba de cara al público, si en un grupo de mi barrio, por lo que fue mi primer contacto con la música. Empecé cantando canciones populares y folkloricas".

De quien tuvo una gran influencia fue de su abuela, quien además de pastelera, cantaba y le enseñó sus primeros poemas, y las expresiones con las manos "para que la entiendan mejor": "Tenía un mensaje para transmitir muy poderoso, tenía mucha sabiduría y una conexión muy bonita, por algo le dedique casi todo un disco".

Desde los 14 años que no para de componer, lo que dennota una creatividad envidiable. Esto lo atribuye a que lee mucho, por "estar solita" en el pueblo, con mucho contacto con la gente mayor y sus gatos, con quien jugaba mucho. "A mis 14 años hice mi primera canción como si fuera un juego, aunque debe ser muy fea".

A los 17 se animó por primera vez a tocar en un festival en Albacete y, aunque tenía mucho temor escenico, pudo presentarse en vivo: "En ese momento solo tenía 3 canciones, donde era un popurrí muy gracioso, porque saltaba con Shakira, Silvio Rodriguez, de grupos de rock de aquí, de Amaral, era como hacer una mezcla extraña, pero muy bonita".

Los dotes artísticos y su buen cantar se lo atribuye a la madre, a quien destaca que "canta muy bonito" y con la cual tiene grabaciones, que se pueden encontrar por internet.

Rozalén tiene a una compañera, Beatriz Romero, quien en sus conciertos realiza lenguas de señas, por lo que logra atraer a gente oyente y sorda, pueden disfrutar del mismo show. Esto arrancó hace 12 años y le gusta saber que grandes artistas como Coldplay o Bad Bunny adoptan esta modalidad.

Tiene tres canciones dedicadas al cine. La primera fue para una comedia llamada "perdiendo el norte", la segunda "Que no que no"; y ahora le pidió Penélope Cruz, con quien compartió un videoclip, en el cual nunca se imaginó poder realizarlo.

Se declara fan de la actriz y cada vez que se mandan mensajes directos no lo puede creer. Añadió, además, que tuvo poco tiempo para componer el tema y que tuvo que seguir diferentes directivas. "Tiene una parte que es más profunda, al principio sobre cómo afecta la pobreza en las relaciones afectivas, es muy fuerte y lloré bastante haciéndola", contó, y concluyó: "La gente que menos tiene, que sea la que más da es como para valorarlo muchísimo más, porque lo entienden de otra manera"

Tuvo una situación difícil donde se enteró que una amiga cercana tuvo una depresión muy grande y las ideas de suicidarse estuvieron a flor de piel, por la cual le escribió una canción. Al ser psicóloga, tuvo más en cuenta que en la pandemia se empezó a hablar mucho más de la salud mental.  

Está celebrando el décimo aniversario de su primer disco, con la particularidad que Argentina va a ser el último destino de la gira latinoamericana.

 

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