El error que comete casi todo el mundo al cocinar el ajo y que destruye sus nutrientes
Tirar el ajo picado directo al fuego inactiva la alicina, su compuesto más saludable, en menos de un minuto. Conocé la regla de los 10 minutos que recomiendan los especialistas para cocinarlo sin que pierda sus propiedades.
El ajo es uno de los ingredientes más usados en la cocina, pero la forma en que se prepara define si conserva o no sus propiedades. El problema central es el calor: cuando se lo somete directamente a temperaturas altas, se deteriora la alicina, el compuesto que se genera al cortar o machacar el ajo y que concentra la mayor parte de sus cualidades antioxidantes y antiinflamatorias.
El error más común es tirarlo a la sartén caliente sin ninguna preparación previa. Ese gesto, que parece inofensivo, destruye buena parte del potencial nutritivo del alimento antes de que llegue al plato.
¿Cómo cocinar correctamente el ajo para que no pierda sus beneficios?
El truco que cambia el resultado
La solución es simple: picar o aplastar el ajo y dejarlo reposar entre cinco y diez minutos antes de cocinarlo. Ese tiempo de espera activa y estabiliza la alicina, lo que le permite resistir mejor el calor posterior y conservar sus efectos beneficiosos incluso dentro de una preparación caliente.
Para quienes prefieren evitar el sabor intenso del ajo crudo, esta técnica es especialmente útil: el reposo previo hace el trabajo sin necesidad de consumirlo sin cocción. Una vez reposado, puede incorporarse en los últimos minutos de la cocción, a fuego moderado, para preservar al máximo sus compuestos activos.
Otras formas de aprovecharlo sin perder sus propiedades incluyen agregarlo en láminas finas a ensaladas, incorporarlo a vinagretas o mezclarlo con aceite de oliva para acompañar pan. En todos estos casos, el ajo mantiene su alicina intacta y aporta tanto sabor como beneficios reales al organismo.

