"La lashista más tranquila": canceló un turno para hacerse las pestañas y la respuesta la descolocó
La joven le avisó que faltaría a la cita y la trabajadora la sorprendió con una increíble reacción. La clienta publicó el chat de WhatsApp en Twitter y generó un arduo debate, sobre todo cuando se conoció la historia completa...
Es una época en la cual el "escrache" es moneda corriente y las redes sociales están al alcance de la mano para realizarlos. Por eso, no sorprende encontrarse seguido con denuncias públicas en esos canales. Algunas que son realmente complejas terminan en la Justicia. Otras menos serias, en cambio, acaban en la sección "Cosa de Locos" del sitio web de Crónica.
Este último es el caso de Mimi (@miaagarcia07), quien denunció a una lashista que intentó cobrarle la cancelación de un turno y la amenazó con escracharla en caso de que no lo hiciera. La publicación en Twitter obtuvo medio millar de retuits y comentarios, y casi 25.000 "me gusta". Los usuarios respondieron y reaccionaron de diferentes maneras.
"Hablame de la lashista más tranquila", escribió Mimi sobre la actitud que tuvo la mujer que le iba a hacer las pestañas postizas cuando le pidió cancelar el turno que había reservado. Junto con el mensaje, adjuntó la captura de pantalla del chat de WhatsApp, con número telefónico y todo.
"Hola, sabés que te voy a cancelar el turno, mil disculpas, quedamos para la próxima", le puso la clienta, en el inicio de la conversación, pero la lashista no se tomó para nada bien el "plantón" y le advirtió: "Me tenés que pagar la cancelación, que son $500. Si no, yo me manejo escrachando". La respuesta tenía emojis simpáticos para "suavizar" lo que era, en concreto, una amenaza.
Mimi no tardó en retrucar y aclarar que había cancelado el turno 24 horas antes, lo cual en una especie de "usos y costumbres" implica no abonar una tarifa u honorario, y que por eso no veía lógico el escrache.
Se ve que Mimi quedó "re caliente", como se dice en el barrio, y decidió recrudecer el escrache contra su potencial escrachadora. En otro posteo titulado "esto es lo peor", publicó la captura de un mensaje, escrito por ella o por otra persona, no se sabe: "Vos podés empezar de a poco, en tu casa, como toda persona que recién empieza, pero cuando fui el lugar donde me las hizo estaba todo lleno de mier... de perro y ella tomaba mates con pan, y cuando hablaba me tiraba todo el aliento a mate. Un asco medio. No fui nunca más". Sí, fue con lo tapones de punta, con todo, sin anestesia.
Para seguir con el novelón, Mimi volvió a Twitter para contar que la lashista la había contactado para hacerle un reclamo. "Hola, ¿por qué me estás bardeando de esa manera por Twitter? Te dije que me equivoqué. Me pasó muchas veces que me cancelen y tengo una clienta que se llama Mía. Igual me subiste banda de seguidores. Pero no da. Te agradecería si lo borraras. Es mi laburo y quedo súper mal", se lee en la captura de pantalla adjunta. "No te bardeé, yo no dije nada. Solo puse 'la lashista más tranquila'", se excusó Mimi.
Algo no cierra en la historia. Es cierto que la lashista fue vehemente al momento de responder al pedido de cancelación del turno. Sin embargo, en la captura publicada por Mimi señaló que había habido una confusión, que le había pedido disculpas por ello y que, en este sentido, no entendía por qué la había escrachado. ¿De qué estaba hablando la mujer?
Y acá es donde apareció en escena Zoe (@zzzoesita), como una especie de heroína o justiciera, quien aclaró un poco más la confusa situación. "Igual, que expongas su número de esa forma cuando ella te habló bien me parece algo jodido. ¿La terminaste escrachando vos solo porque te confundió con otra clienta del mismo nombre?", escribió, y adjuntó otra captura de pantalla de la continuación del chat inicial entre Mimi y la lashista (cómo la tenía, todo un misterio). "Aaaaaay. Perdónnnnnn. Pensé que era para hoy el turno. Te tenía anotada para hoy", le había respondido la mujer, en clara referencia a que se había confundido de clienta.
Si el asunto había sido aclarado "de toque": ¿Por qué el escrache, con datos personales y todo? ¿O por qué escrachar sin contar la historia completa? ¿Se trató de un caso de escrachar por escrachar para ganar "likes"? Solo la persona lo sabrá. Lo cierto es que las reacciones a la publicación fueron muchas y variadas. Algunos usuarios defendieron a la clienta, pero otros se pusieron del lado de la lashista.
Quienes empatizaron con la clienta, resaltaron que la frase "me manejo escrachando" fue "violenta", "ridícula" y "poco profesional" , y que por esa postura agresiva es que "solita se queda sin trabajo", no por el escrache. Otros sugirieron que el error de la trabajadora, más allá de la amenaza sin sentido, fue el no aclarar de antemano que cobra un punitorio por cancelación.
Sin embargo, quienes se pusieron en el lugar de la lashista cuestionaron el escrache con datos personales y el hecho de disponer del tiempo de los demás como si fuera propio. "Lo mejor es cobrar la seña y si cancelan se aseguran de quedarse con algo y no haber desperdiciado un turno que podían haber usado con otra persona", escribió una usuaria. "Así piensan dos veces antes de cancelar sin importarle el laburo y tiempo de una", completó. Otra usuaria se expresó en el mismo sentido: "Recomendación para lashistas, manicuras, pedicuras, peluqueras, todas, PIDAN SEÑA. Después pasan estas cosas y la gente cree que es gracioso o desubicado cuando una TRABAJA como el resto de los rubros. De una tarde o noche para otra no sale un turno del cul... nuestro".
Otra usuaria fue más gráfica al momento de defender la postura de la lashista: "La gente que no respeta los costos de cancelación merece ir al infierno". ¿Qué decís, Walter? ¡No se entiende!

