Los habitantes de la ciudad portuaria de Sorong, Indonesia, irrumpieron con cuchillos, hachas y otras armas blancas en una granja de reptiles, luego de que uno de estos animales matara a un vecino, de 31 años, mientras recogía hierba para su ganado.

La masacre en Indonesia se produjo por la muerte de un granjero a causa de un cocodrilo.

Por eso, unas 600 personas se organizaron para vengar su muerte y, tras el entierro, iniciaron la masacre, sin ningún tipo de piedad.

Los vecinos del barrio de Sorong ingresaron al criadero armados con cuchillos, machetes y palas. 

A pesar de que la policía les dijo que el propietario estaba dispuesto a indemnizar a la familia de la víctima, al día siguiente de la muerte del hombre, cientos de vecinos del barrio, enfurecidos, irrumpieron en la granja armados "con objetos afilados, martillos, bloques de madera y palas".

La policía intervino, pero no pudo impedir la masacre de los reptiles.