Este jueves un grupo de investigadores anunció que nuevos datos obtenidos de un análisis genético completo mostraron que el esqueleto, apodado “Ata”, pertenecía a una niña con unas varias mutaciones genéticas raras relacionadas con el enanismo, con malformaciones y envejecimiento prematuro.

Previamente, los expertos habían determinado que los huesos parecían pertenecer a alguien con una edad comprendida entre los seis y ocho años, dijo el estudio en la publicación científica Genome Research.


"Ahora sabemos que es una niña”, sostuvo Garry Nolan, el autor principal del estudio y profesor de microbiología e inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, quien agregó que no se ha podido determinar si es producto de un embarazo a término y si nació con vida.

El estado intacto de conservación del esqueleto sugiere que probablemente no tuviera más de 40 años de antigüedad. La infante, que medía unos 15 centímetros, tenía un extraño tórax de 10 pares de costillas -lo normal son 12 pares-. 

A partir del ADN extraído de la médula ósea, los investigadores hicieron un análisis del genoma completo que determinó que era nativa de América del Sur, “con variaciones genéticas que la identificaban como procedente de la región andina habitada por los indígenas chilotes chilenos”, detalla el informe. 

Por el momento, sin embargo, Nolan exhortó a que el esqueleto, ahora propiedad de un coleccionista español de arqueología, regrese a Chile