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Presidente Perón: a Liliana el municipio le da la espalda

Acudió en ayuda al municipio en más de un centenar de ocasiones, pero su extrema situación no conmovió ni causó la atención de las autoridades del distrito.

En peligro inminente de vivir en la calle junto con su hija, menor de edad, y con una afección renal progresiva, Liliana acudió en ayuda al municipio de Presidente Perón en más de un centenar de ocasiones. Pero su extrema situación no conmovió ni causó la atención de las autoridades del distrito y, por lo tanto, la mujer continúa penando sin alimentación diaria. Un desolador panorama que la tentó a quitarse la vida.

Un deterioro de salud progresivo que se cristalizó en una afección renal severa catapultó a Liliana a un estilo de vida que se codea con la miseria. Puesto que, tras el fallecimiento de su mamá, no cuenta con un lugar propio y deambula por donde le cedan un espacio a un costo que ella pueda pagar, y que al mismo tiempo no sean rigurosos con los plazos de pago. Actualmente, reside en un humilde inmueble, cuyo propietario es muy benévolo, pero de todas formas no puede abonar el alquiler, y estima que deberá marcharse a la calle junto con su hija, de 11 años.

Inmersa en la miseria, el municipio le da la espalda.
Inmersa en la miseria, el municipio le da la espalda

Su situación es por demás crítica, dado que padece todo tipo de carencias, desde una ración de comida hasta prendas de vestir y bienes muebles. Razón por la cual ella y su hija se sientan en el piso, ante la falta de sillas. En este sentido, la propia Liliana reconoció que “tuve que vender mis cositas para darle de comer a mi nena”.

En este contexto, la mujer se dirigió a las autoridades municipales mediante diferentes vías de comunicación. Principalmente, a través del envío de 102 cartas, pero ninguna de ellas causó muestra de interés por parte de la intendencia. Al respecto, Liliana aseguró que “ya me di cuenta de que no puedo contar con ellos; ni siquiera me prestaron atención cuando les pedí una cama”. Por lo tanto, producto de la desesperación, pensó en quitarse la vida en reiteradas oportunidades, y también aceptó el ofrecimiento de una presunta puntera política de llevar a cabo una campaña solidaria. Pero nunca recibió donaciones, sin que estas fueron apropiadas por la vecina supuestamente benéfica.

En consecuencia, ante tanto abandono, suele pedir fiado en los comercios, y mendiga en la calle, cuando su salud se lo permite. No obstante, ella enfatizó que “hay un municipio al que le estoy pidiendo ayuda y no le importa”.

Es entonces que clama por una ayuda, la cual puede manifestarse llamando al 11-3151-4493.

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