Morosidad récord: cuando "tarjetear" el súper se vuelve una trampa impagable
El uso de plásticos para comprar comida llegó al 45% y las familias ya no pueden pagar los resúmenes. Los niveles de deuda ya son los más altos desde la crisis de 2001.
Un informe especial de Crónica TV encendió las alarmas al confirmar que la mora en los créditos familiares alcanzó su nivel más alto desde la crisis de 2001. La radiografía del consumo actual muestra una realidad desesperante: el uso de la tarjeta de crédito para gastos básicos, como el supermercado o la carnicería, ya ronda el 45%. La gente ya no llega a fin de mes y se ve obligada a "tarjetear" la comida para poner un plato en la mesa.
En una recorrida del móvil de Crónica por los barrios, el testimonio de los vecinos es un cachetazo de realidad. "Vengo hace años y siempre pagué en efectivo, pero ahora estoy en la lona; la tarjeta no la puedo usar más porque los intereses me comieron", confesó un cliente mientras compraba lo justo para el día. Los jubilados son los más castigados: "Hacemos guiso de fideos y si sobra, se guarda; ya ni alitas de pollo podemos comprar", relataron con angustia ante las cámaras.
El fenómeno del endeudamiento saltó del plástico bancario a las billeteras virtuales, donde el peligro es aún mayor. Ante la cancelación de las tarjetas por falta de pago, miles de argentinos recurren a estos atajos financieros donde el 25% de los usuarios ya se encuentra en situación de mora. Los especialistas advierten que estos créditos suelen tener intereses todavía más exorbitantes que los bancos, atrapando a los sectores medios y bajos en una trampa impagable.
La crisis de los salarios es generalizada y ya no distingue sectores. Según el análisis del equipo de Crónica TV, la irregularidad en los pagos empezó a golpear también a los créditos prendarios e hipotecarios, marcando un parate total en la cadena de pagos. Sin efectivo en la calle y con las líneas de crédito cortadas por las deudas acumuladas, el consumo interno se desploma a niveles que no se veían hace dos décadas.
Este escenario configura un círculo vicioso que asfixia el bolsillo de los trabajadores. Lo que comenzó como una estrategia de supervivencia para "estirar" el sueldo, hoy se convirtió en una pared infranqueable para millones de familias argentinas. Con la inflación que no da tregua, la comparación con el peor momento de la historia reciente ya no es una frase hecha, sino una realidad que se siente en cada mostrador y en cada ticket.

