La toma de tierras por dentro: "La última vez que me bañé fue hace 4 meses en una estación de servicio"
Crónica HD estuvo en medio de la toma de La Plata y habló con los participantes acerca de sus historias de vida y sus realidades. ¡Mirá!
Tras el polémico fallo de la justicia, el cual archivó la causa por la toma de tierras en La Plata, Crónica HD dijo “presente” en el lugar y dialogó en exclusiva con los participantes, quienes revelaron sus realidades y sus historias de vida. Entre ellas, confesaron que es un lujo almorzar y que reutilizan la yerba del mate.
En lo que anteriormente fue el predio nacional del Club Planeadores, hoy conviven miles de familias que no se conocen entre sí, pero que comparten la necesidad. Uno de ellos, Dylan, quien vivía en la calle, armó una suerte de casa con chapas y madera. “Dormíamos afuera del hospital de San Martín con mi mujer y mi nene de 4 años. Nos enteramos de la toma y un día vinimos”, comenzó.
“No tengo estudios, no tengo laburo, iba a un colegio especial. Mi vida de chico fue muy difícil, me dediqué a la droga. No me di cuenta de que el estudio me iba a sacar adelante. No tengo donde estar”, agregó. Además, indicó que su señora está embarazada y que ninguno de ellos comió en todo el día.
“Nunca tuve un tenedor. No tengo cubiertos, no tengo mesa, no tengo nada. No tuve nada de eso porque nunca tuve un hogar. Esta es la primera vez que le puedo dar un techo a mi familia”, confesó. “La última vez que me bañé fue hace 4 meses en una estación de servicio”, finalizó.
En este lugar por supuesto que no hay cocina y la gente arma ollas populares con verduras pasadas que consiguieron en verdulerías linderas y donaciones de los vecinos de la zona. Para la higiene, armaron una suerte de carpa con unas chapas para que la gente vaya al baño como puedan.
También apareció Jonathan, quien, reveló que “la gente toma la merienda solo los martes y los jueves. Además, los sábados es el único día en el que se almuerza. Los únicos que comen todos los días son los chicos”.
Más adelante apareció Andrea, que, con una nena en brazos, aseguró que “me da miedo que mi hija se descomponga y no va al colegio”. “Le doy pañales de adulto a mi hija”, sumó.
En cuanto a los servicios como la luz, la gente armó un peligroso mecanismo, que hace que el cable no esté aislado y que un incendio sea más que plausible.
A su vez, hay que gente con trabajo formal que terminó en la toma de tierras. Trabaja ocho horas por día, hace toldos y lonas, pero no le alcanza para tener un techo en Argentina. Luego de una larga jornada laboral, vuelve a su casa, en plena toma. Esta es la historia de Daniel, quien reveló que “no me alcanzó para el alquiler, fui juntando madera por madera para armarme algo acá”. Si bien su casa se destaca del resto porque tiene puerta, tampoco cuenta con un baño.
"El único día que almuerzo es el sábado", los desgarradores testimonios en la toma de La Plata
