Ya pasaron 41 años de aquella primera final por un torneo local entre Boca y River, que finalizó con la victoria xeneize con el denominado “gol fantasma” de Rubén Suñé; jugada que desapareció misteriosamente de todo archivo (sólo quedaron algunas imágenes), generando alrededor de este hecho un sinnúmero de supuestos y conjeturas, pero por ahora ninguna ratificada.

Lo real es que el año próximo se verán las caras por segunda vez en toda la historia del fútbol nacional y por un torneo local como la Supercopa Argentina, trofeo que ninguno de los dos ganó a pesar de haber participado (ambos) en dos oportunidades. Este torneo Boca ya lo jugó en dos ocasiones y las perdió ante Arsenal (2012) y San Lorenzo (2016); mientras que también River sucumbió las veces que la jugó, frente a Huracán (2015) y Lanús (2017).

Y será después de 42 años (el encuentro se programaría para el mes de febrero en estadio a confirmar), y aunque no sea el tiempo exacto, el destino “futbolístico” debió esperar a que los dos equipos más grandes de Sudamérica vuelvan a enfrentarse en una final. Trofeo que, sin duda, Boca y River desean tener en sus vitrinas.

"Me siento un poco egoísta al decir que fue mi gol porque fue de todos" 

Por Marcelo Rodriguez 
@marcel_rodrig

Vio la oportunidad y pateó. Quizá nunca pensó que el Pato Fillol iba a quedarse parado, tampoco pensó que la pelota iba a colarse justo en el ángulo. Faltaba algo menos de 20 minutos para terminar el partido y había una sensación en la cual, el que hacía el gol, ganaba.

Y fue Boca el que se llevó aquella primera y única final ante River, por un torneo local. Pasaron 41 años de aquel partido, que no sólo se dio dentro de un contexto político muy difícil, sino que también trajo aparejado otros problemas que implicaron, entre otras cosas, que desapareciera material periodístico de aquel encuentro, en una historia que nunca fue aclarada.

“La verdad es que me siento un poco egoísta al decir que fue mi gol. Fue el gol de todos, de mis compañeros también”, confesó Rubén “Chapa” Suñé a “Crónica”, en una charla que mantuvimos con el “goleador” de aquel encuentro fi nal del Nacional 1976. “Fue un partido en el cual pasaron un montón de cosas que la prensa no sabe. Hubo una reunión antes del partido entre Perfumo, capitán de River, y yo como capitán de Boca, al vestuario de Arturo Ithurralde. Allí el árbitro nos explica que por una disposición de la FIFA, que si uno no pide barrera en un tiro libre, no tiene que esperar la orden del juez para ejecutarlo. Y yo le pegué cortito, lo empujé a Veglio que estaba adelante y no tomé carrera, apenas un paso tomé de distancia”.

Luego del partido, el técnico de Boca, Juan Carlos Lorenzo, “dijo que estuvimos 15 días practicando la jugada esa del tiro libre... Y fue mentira... Nunca practicamos eso. Se me ocurrió a mí, porque me acordé lo que dijo Ithurralde y le pegué”. Más adelante, el Chapa comentó que “nunca hablé esto con Fillol. Los otros días nos cruzamos en una comida y nos saludamos, nada más. Pero no voy a ser yo el que saque el tema, ¿te imaginás? Quedo mal si le digo qué gol que te hice... tiene que salir de él hablar del tema. De todas maneras, en aquellos años yo no tenía confianza con Fillol. No nos dábamos ni cinco de bolilla”.

Pero ese partido también tuvo otra historia. La historia en la cual había que esconder, destruir y hacer desaparecer. “A mí me dijeron que, por cuestiones políticas, dos periodistas que estaban ligados a la política de ese entonces... No sé, dicen que quemaron la filmación... Sólo quedaron algunas fotos. Pero es bastante feo, porque cuando llega el aniversario de ese partido, mi gol no está en ningún lado". 

"Parecía que nadie lo iba a ganar, pero Suñe aprovechó un tiro libre" 

Por Mariano Dalesio 
@mariandalesio 

Fue campeón del mundo con la Selección en el Mundial ‘78, pero su lugar siempre estuvo en Núñez. Con sus atajadas, se transformó en un pilar fundamental del equipo de Ángel Labruna, que volvió a ser campeón luego de 18 años. Ubaldo Matildo Fillol dialogó en exclusiva con el diario Crónica y recordó aquella famosa final ante Boca, jugada el 22 de diciembre de 1976.

-¿Tu llegada a River se dio por la insistencia de Ángel Labruna?
-Estuvimos juntos en Racing en el ‘73 y él mismo me insistió para que vaya a River, porque decía que iba a pasar al club más grande de todos. Tenía razón: mis 10 años en River fueron lo mejor de mi carrera. Yo siento mucho orgullo porque fui el arquero de Angelito Labruna. En el ‘75, cuando volvió, me eligió como arquero, antes que Perico Pérez.

-Al año siguiente, se enfrentaron con Boca en una final por el Nacional 76. ¿Qué recordás de aquel partido?
- Boca venía de obtener el Metropolitano ‘76 y nosotros el año anterior habíamos salido bicampeones. En ese año jugamos una final de Copa Libertadores contra Cruzeiro y no pudimos consagrarnos. Pero tuvimos otra final, y nada más ni nada menos que contra el clásico rival. Ese día, la cancha de Racing explotaba. Y fue un partido parejo, que parecía que nadie lo iba a ganar. Pero Suñé aprovechó un tiro libre y no lo pude alcanzar. Cada derrota que teníamos nos dolía mucho y esta todavía más, porque era una final, por un título, frente al clásico rival. -Fue justo un 22 de diciembre, también recordado por ser el día que te retiraste. -Esa fecha es muy especial para mí. Pude hacer todo lo que quería en mi carrera. Ese día, en el ‘76, nos fuimos con una derrota que nos dolió, pero el fútbol siempre da revancha y años después pude retirarme aplaudido por todo el estadio de River, con la camiseta de Vélez. El deporte y la profesión me llevó a defender otras camisetas y entregué todo lo que tenía siempre. Y la gente vio eso en mí.

-Y más de 40 años después, River jugará otra final por un título frente a Boca...
-Habrá que ver cómo llegan ambos equipos a la final, pero River va a tener la posibilidad de disputar un mano a mano por un título ante Boca y el equipo irá con la ilusión de dar la vuelta olímpica frente al clásico rival. Seguramente va a explotar como aquel día en cancha de Racing. Pero espero que esta vez el público de River sea el que pueda festejar ante el rival de toda la vida.