Ezequiel Barco fue uno de los artífices principales del logro obtenido por el Rojo. El pibe de 18 años, surgido de las inferiores del club, no tuvo temores a la hora de ejecutar el penal que terminó en el 1-1 consagratorio.

Barco, que se formó en la cantera, pudo haber disputado su último partido con la camiseta del Rojo, teniendo en cuenta que podría jugar la temporada entrante en la MLS de Estados Unidos (es pretendido por Atlanta United que dirige Gerardo Martino), expresó emocionado: “Estoy muy feliz, se hace difícil decir lo que siento en este momento. Jamás me imaginé salir campeón con este club, que es mi segunda casa, el lugar en el que nací y viví mis mejores momentos futbolísticos en la corta carrera que llevo”.

Además, se refirió a Alan Franco, otro de los pibes que levantó la Copa y que también tuvo sus primeros aprendizajes en las divisiones menores del elenco de Avellaneda.

“No lo podemos creer, porque crecimos en el club y lo hicimos juntos, como compañeros y amigos. Cada uno sabe el esfuerzo que hizo el otro por estar en este lugar y que se nos dé así y esta cancha tan importante nos llena de orgullo”.

También feliz

Franco, por su parte, recordó con lágrimas el sacrificio que le tocó vivir antes de la alegría obtenida. “Pasa de todo en este momento por mi cabeza; todo lo que viví, bueno y malo. La peleamos desde abajo, siempre. Cuando empezó el torneo de verano a principio de año, para muchos éramos un desastre, pero supimos perseverar siempre a pesar de los momentos complicados. Sabemos que veníamos a una cancha muy difícil y logramos derrotar a un rival de mucho peso en este país, haciendo un partido de igual a igual en su propia casa. Vinimos a este estadio con la mentalidad de dejar todo, por nosotros y por la gente y afortunadamente obtuvimos una alegría que es única e irrepetible para todos nosotros. Nunca nos olvidaremos de este momento”, cerró el defensor.