El árbitro Fernando Rapallini no convalidó en el área de Boca un penal tras una claro mano de Pablo Perez y desató la polémica en el canaya. El posterior gol de Mauricio Martínez calmó los ánimos pero esa jugada hizo recordar a partidos anteriores, en donde también hubo polémicas de ese tenor que favorecieron al equipo conducido por Guillermo Barros Schelotto.