Roger Federer, quien retornó a la cima del tenis mundial, demolió al búlgaro Grigor Dimitrov y se adjudicó así el ATP 500 de Rotterdam, Holanda, torneo disputado sobre superficie dura que repartió premios por 1.862.925 euros.

El suizo, que volvió al número 1 del ranking mundial ATP tras doblegar en cuartos de final al holandés Robin Haase el viernes pasado, superó fácilmente a Dimitrov (5) por un contundente 6-2 y 6-2, en apenas 55 minutos de juego.

El oriundo de Basilea hizo pesar su enorme jerarquía, aún con 36 años. Federer ganó el 83 % de los puntos de su primer servicio y el 80 % de los disputados con su segundo saque. Los porcentajes fueron demasiado altos y no le dieron opciones a un finalista que lució desenfocado en casi todo el partido.

De este modo, el suizo logró su segundo título en la temporada 2018 (anteriormente se había consagrado en el Abierto de Australia al doblegar en la final al croata Marin Cilic) y el número 97 a lo largo de su fructífera y dilatada trayectoria, quedando cada vez más cerca de la cifra que ostenta el también legendario Jimmy Connors, quien ganó 109 campeonatos en toda su carrera.

Desde el lunes, Federer volverá a comandar la clasificación como no ocurría desde noviembre de 2012. Desplazó al español Rafael Nadal, quien ahora estará segundo en el ranking.

Federer ganó por tercera vez el certamen de Rotterdam, pues anteriormente había festejado en 2005 y 2012.

El Abierto holandés se juega desde 1974, cuando se consagró el local Tom Okker. Dos jugadores argentinos se alzaron con sendos títulos. En 1982, Guillermo Vilas le ganó la final al estadounidense Connors, por 0-6, 6-2 y 6-4; mientras que en 2013, el tandilense Juan Martín del Potro festejó el campeonato, al ganarle la definición al francés Julien Benneteau, por 7-6 y 6-3.