Ricardo Bravo, el Bruce Lee argentino que la rompe en Japón
Primero en cronica.com.ar Conocé la historia del joven que dejó todo por su pasión al kick boxing con tan solo 18 años.
Ricardo Javier Bravo es un argentino de 18 años que vive en Japón. En ese país, compite de manera profesional en kick boxing, donde el 13 de mayo se consagró campeón en la categoría welter, lo que lo convirtió en el primer extranjero y además la persona más joven en conseguir dicho título. Pero detrás de este presente victorioso, hay una historia de sacrificios y privaciones para poder alcanzar su sueño. Esta es su recorrido de vida, en diálogo exclusivo con Crónica.
¿Por qué fuiste a Japón?
Todo empezó con una oportunidad que conseguí gracias a mi sensei, gracias a quien debuté profesionalmente en la categoría más importante que tiene Japón. Vine a entrenar y a sobrevivir. Hace más de un año y medio que estoy acá. Estoy re contento porque después de mucho esfuerzo se me dio, pero tuve que dejar todo: el colegio, mi familia, mi novia... todo para cumplir el sueño que tenía, que era entrenar y pelear profesionalmente.
¿Viniste solo? ¿Fue difícil?
Sí, vine solo. El principio fue re difícil, porque si no es japonés, se habla inglés, y no sé ninguno de los dos idiomas. Por suerte tuve un traductor amigo que me ayudó mucho. Ahora ya estoy más canchero igual, creo que me fui adaptando bien.
¿Y tu familia?
La vi hace poco. Por suerte viajé tres semanas y espero también volver a verlos en las fiestas.
¿Hace cuánto practicás este deporte?
Comencé a principios de 2015 en un gimnasio que está cerca de la estación de Quilmes, en Buenos Aires.
¿Qué título obtuviste recientemente?
Ahora hace poquito fui campeón welter japonés de la Shin Nihon Kick Boxing. Es una categoría muy fuerte con muchos peleadores, lo que ahora me posicionó muy alto y planeo pelear en Tailandia para competir por el título mundial de Kick Boxing.
¿Ese es tu mayor objetivo?
Mi mayor objetivo era ser campeón japonés, y se dio. Ahora sueño con la idea de ser campeón mundial del título WKBA (World Kick Boxing Association) en el estadio Rajadamnern de Tailandia. También suena que van a hacer olímpico el Kick Boxing, pero no hay nada definido.
Volviendo a la pelea donde fuiste campeón, ¿cuándo te diste cuenta que podías ganar?
Yo peleaba contra un rival muy fuerte, que encima tenía mucho recorrido encima, pero es clave en este deporte tener cabeza fría. Yo creo que gané por la fuerza y apoyo que me dio mi sensei Diego LaVolpe y mi familia. No es solamente el mejor peleador, sino el que se sacrificó más y tiene más hambre encima, por eso puedo decir que dejé todo para estar parado sobre ese ring. Eso me dio la confianza de saber que íbamos a ser los mejores.
¿Qué le dirías a cualquier persona que pueda leerte sobre este deporte?
Le diría que el kick boxing, como muchas artes marciales, es algo hermoso, lo cual da una disciplina. No solamente te enseña sobre el deporte, sino sobre la vida. Realmente mi pensamiento es que la vida es muy corta como para seguir al rebaño y vivir como lo hacen todos. Hay que hacer algo quede en este mundo.

