El ex ministro Sérgio Moro acusó en la Justicia a Bolsonaro, que lo llamó Judas
E l ex ministro y ex juez Sérgio Moro declaró ayer ante las autoridades en la ciudad brasileña de Curitiba, en el marco de la investigación abierta contra el presidente Jair Bolsonaro por intentar "interferir políticamente" en la Policía Federal. Ahora, la fiscalía podría presentar una denuncia formal contra el primer mandatario.
Moro llegó después del mediodía a la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde lideró, en su etapa como magistrado, la operación anticorrupción Lava Jato y encarceló a numerosos empresarios y políticos, entre ellos al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Grupos de manifestantes a favor de Moro y otros defensores de Bolsonaro se han concentrado alrededor de la sede policial, donde se han vivido algunos momentos de tensión, apaciguados por la policía.
Con banderas, cotillón y pocos barbijos, los ultraderechistas brasileños aparecieron divididos en el edificio donde el ex juez y ex ministro de Justicia Sérgio Moro declaraba ante la Policía Federal sobre la investigación abierta por el Supremo Tribunal contra el mandatario y el propio ex juez.
Allí estuvo detenido hasta noviembre, durante 580 días, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, condenado por Moro en la época en la que era juez del Lava Jato, lo que permitió la victoria electoral en 2018 de Bolsonaro.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llamó hoy "Judas" a su ex ministro de Justicia, el ex juez Sérgio Moro, quien hoy declara ante la Policía Federal para explicar las acusaciones de obstrucción de investigaciones que le realizó públicamente al jefe del Estado.
El presidente afirmó que no permitirá que "nadie pase por arriba de la Constitución", al preguntarse si Moro, que renunció como ministro de Justicia el 24 de abril, interfirió para que no se esclarezca el atentado que Bolsonaro sufrió durante la campaña de 2018, en el cual recibió un cuchillazo en el estómago.
El juez José Celso de Mello, decano de la Corte Suprema de Brasil, ordenó el jueves que Moro prestara declaración en un plazo máximo de cinco días, tras las graves acusaciones que lanzó contra Bolsonaro cuando renunció como titular de la cartera de Justicia.
El ahora ex ministro presentó su dimisión la semana pasada después de que el líder ultraderechista decidiera destituir por razones desconocidas al jefe de la Policía Federal, Maurício Valeixo.
En su despedida, Moro criticó duramente a Bolsonaro, al que acusó de intentar "interferir políticamente" en la corporación, que investiga a alguno de los hijos del gobernante.
La Policía Federal conduce una investigación por la diseminación en redes sociales de noticias falsas disparadas supuestamente por grupos vinculados al concejal de Río de Janeiro Carlos Bolsonaro, y otra contra el senador Flavio Bolsonaro por blanqueo de capitales en su etapa como diputado de Río.
Las explosivas declaraciones de Moro, considerado un símbolo de la lucha anticorrupción en Brasil, abrieron una grave crisis política en el gobierno de Bolsonaro, que descalificó públicamente al ex juez y negó cualquier tipo de injerencia en la Policía Federal.
En este contexto, la Fiscalía recibió autorización del Supremo para abrir una investigación contra el presidente, quien pudiera haber incurrido en delitos de carácter penal, como coacción, prevaricación u obstrucción a la Justicia.
No obstante, Moro también figura entre los investigados, pues en caso de que no se comprueben sus acusaciones podría ser denunciado por "calumnia", lo que el ex juez interpretó como una forma de "intimidarlo".
El ex ministro dijo el viernes en una entrevista a la revista Veja que presentará a la Corte Suprema pruebas del intento de Bolsonaro de entrometerse en la Policía Federal.
Si hubiera indicios suficientes, la Fiscalía podría presentar una denuncia formal contra Bolsonaro ante el Supremo, que sólo le podría dar curso con el aval de una mayoría de dos tercios de los votos en la Cámara de Diputados (342 de un total de 513).
Si esa mayoría fuera alcanzada, Bolsonaro sería suspendido de su cargo durante 180 días, que sería el plazo del Supremo para realizar el juicio, y en caso de ser declarado culpable sería destituido y le sucedería en el poder el vicepresidente, Hamilton Mourao.
En medio de esta crisis, el mandatario nombró como nuevo jefe de la Policía Federal al comisario Alexandre Ramagem, amigo de su familia y en especial de sus hijos Flavio y Carlos.
Sin embargo, el nombramiento fue anulado por el juez Alexandre de Moraes, también del Supremo, debido a esa proximidad de Ramagem con el llamado "clan Bolsonaro".

