Soledad celebró su cumpleaños en el Gran Rex con Mirtha Legrand, Luciano Pereyra, Teresa Parodi y más invitados de lujo
Una noche mágica y emotiva coronó el cumpleaños de La Sole, con un espectáculo colmado de sorpresas, homenajes y momentos inolvidables en el emblemático teatro porteño.
En una velada cargada de emoción, música y festejos, Soledad Pastorutti celebró su cumpleaños número 45 con un show inolvidable en el Teatro Gran Rex, colmado de fanáticos que la acompañaron en una verdadera fiesta de su vida y su carrera. La tercera función de esta serie de conciertos, transmitida en exclusiva por Flow, se convirtió en un viaje musical que recorrió su historia, desde sus raíces folclóricas hasta su presente más ecléctico y vigente.
Desde el inicio, el público fue sorprendido con la aparición de una joven Soledad en formato holograma, recreando su icónica imagen con poncho, bombacha y alpargatas, evocando los primeros años del fenómeno que transformó el folklore argentino. “Cumplir años en este escenario es un regalo inmenso. Este teatro tiene parte de mi historia, y ver que después de casi 30 años la gente sigue acompañando con tanto cariño me llena el alma”, expresó la cantante, visiblemente emocionada.
Entre los momentos más memorables de la noche, destacó la aparición sorpresa de Luciano Pereyra, quien interpretó junto a Soledad una conmovedora versión de Zamba para decir adiós. También hubo un emotivo homenaje a Teresa Parodi, presente en la platea, a quien La Sole dedicó un bloque de chamamés en reconocimiento a su legado como autora y referente de la música popular.
La lista de invitados de lujo continuó con la presencia de Mirtha Legrand, que fue ovacionada por el público y expresó: “Este fue el mejor show de mi vida, sabía todas las canciones”. Además, Milagros Amud, finalista del equipo de Soledad en La Voz Argentina, fue invitada espontáneamente a subir al escenario para cantar Cielo de mantilla, acompañadas desde la butaca por Teresa Parodi recitando las primeras estrofas. La noche sumó un toque de frescura con la participación de Ivonne Guzmán (La Delio Valdez), con quien interpretó una potente y festiva versión de Que nadie sepa mi sufrir.
Durante más de dos horas y media, Soledad repasó sus grandes éxitos —como Tren del cielo, Salteñita de los Valles y Brindis— junto a nuevos arreglos, homenajes y una puesta moderna que combinó luces, pantallas y sensibilidad artística. Con una banda de excelencia, reafirmó su lugar como una de las voces más queridas y representativas de la música argentina.
Como broche final, la artista salió a la vereda del Gran Rex para continuar celebrando con su público. Entre abrazos, selfies y aplausos, se despidió a bordo de un taxi personalizado con su imagen y una frase de Brindis, dejando una postal tan emotiva como espontánea. Una noche mágica, de esas que solo Soledad sabe convertir en historia.




