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Mercurio retrógrado: 5 rituales poderosos para protegerse y contrarrestar su efecto negativo

El temido tránsito de Mercurio retrógrado volvió y promete mover la energía de todos los signos del zodiaco. Sin embargo, existen maneras de atravesarlo en equilibrio y sin tanto caos con rituales simples que ayudan a proteger las energías.

Cada cierto tiempo, Mercurio, el planeta regente de la comunicación, el pensamiento y los vínculos, parece moverse hacia atrás en el cielo. A ese fenómeno astronómico se lo conoce como Mercurio retrógrado, y aunque en realidad se trata de una ilusión óptica, su impacto simbólico en la astrología es muy real. 

 

Durante el período que dura Mercurio retrógrado todo lo que tenga que ver con la mente, la palabra o la coordinación tiende a enredarse: mensajes que no llegan, acuerdos que se malinterpretan, decisiones que conviene postergar.

El tránsito comenzó recientemente y se extenderá hasta el 29 de noviembre. En ese tiempo, conviene tomarse las cosas con calma, revisar en lugar de iniciar, y mantener la energía lo más limpia posible. Para ello, existen algunas prácticas o rituales simples que ayudan a protegerse durante este tránsito planetario y mantener la claridad. 

Rituales para hacer durante Mercurio retrógrado Ritual de protección energética

Este ritual ayuda a crear un escudo ante las interferencias típicas del tránsito retrógrado. Vas a necesitar: una vela azul, un cuarzo transparente o amatista, sal gruesa, un vaso con agua, una hoja de laurel y un cuenco pequeño.

Buscá un rincón tranquilo y armá tu altar. Colocá la vela en el centro, la sal a la izquierda y el agua a la derecha. Frente a la vela, poné el cristal y la hoja de laurel. Encendé la vela y repetí en voz alta una frase de protección, como: “Que mi mente esté clara, mis palabras sean conscientes y mi energía permanezca en calma.” Tomá el cuarzo con ambas manos y visualizá una luz azul que te rodea. Pasá la hoja de laurel por tu cuerpo como si estuvieras limpiando tu campo energético. Dejá que la vela se consuma y llevá el cuarzo con vos durante todo el período retrógrado.

Ritual de limpieza energética

Ideal para liberar bloqueos mentales y emocionales. Necesitás: sal gruesa, una vela blanca, incienso de lavanda o ruda, agua con unas gotas de vinagre y un recipiente hondo.

Apagá los dispositivos electrónicos y elegí un momento sin interrupciones. Mezclá el agua con sal y vinagre en el recipiente. Encendé la vela y el incienso, y respirá profundo tres veces. Sumergí las manos en el agua durante dos minutos, imaginando cómo se disuelven las tensiones. Tirá el agua en la tierra o por la cañería, lavate con agua limpia y dejá que la vela se consuma.

 

 Estos rituales te ayudarán a contrarrestar los efectos negativos que trae Mercurio retrógrado.
 Estos rituales te ayudarán a contrarrestar los efectos negativos que trae Mercurio retrógrado. 

Ritual para cerrar ciclos

Mercurio retrógrado suele traer recuerdos, vínculos o temas sin resolver. Este ritual te ayuda a soltar lo que ya no suma. Vas a necesitar: una vela rosa o violeta, papel, lapicera y un recipiente para quemar.

Escribí todo lo que querés liberar: enojos, heridas, vínculos pendientes. Cerrá con una frase como: “Te libero y me libero. Gracias por lo aprendido.” Encendé la vela y quemá el papel con cuidado, visualizando cómo esa energía se transforma en luz. Dejá que la vela se apague sola y tirá las cenizas en tierra o agua corriente.

Ritual de reconexión interior

Para recuperar el foco y la calma mental. Usá una pieza de cuarzo rosa, papel y lapicera.

Sentate en silencio con el cuarzo entre tus manos. Escribí tres cosas por las que estés agradecida y tres que quieras mejorar. Leé en voz alta lo que escribiste y guardá el papel debajo del cuarzo durante todo el retrógrado. Este gesto te ayuda a mantenerte conectada con lo que sí podés transformar.

 

Limpieza del espacio y renovación

La energía densa también se acumula en los ambientes. Una limpieza física ayuda a despejar lo emocional.
Ordená tu casa, tirá lo que ya no usás y abrí las ventanas para que circule el aire. Pasá un sahumerio de palo santo, lavanda o romero por las esquinas. Poné música suave y visualizá cómo la luz entra y renueva todo a su paso.

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