Por Conrado Moreno
@conramoreno

Emilce Moler, sobreviviente de "La Noche de los Lápices", calificó de "desaparición forzada" el caso de Santiago Maldonado, de quien no se sabe nada hace más de un mes. A 41 años del dramático secuestro y posterior desaparición de 10 estudiantes secundarios de La Plata, una de las sobrevivientes habló de la actualidad del país y del hecho que hoy mantiene a todos en vilo.

"No puedo dejar de hablar del caso de Santiago Maldonado, una desaparición forzada en el marco de una protesta social". Así comenzó Emilce, activa militante que desea seguir hablando de su historia, para que no pasen más de estas atrocidades en el país. Con tan sólo 17 años fue secuestrada, torturada y liberada durante la última dictadura militar y hoy busca que la sociedad tome conciencia sobre ese hecho, para que no se quede callada.

Del caso de Maldonado opinó que "es un quiebre en nuestra democracia y tiene mucho que ver con el pasado". De esta forma, reafirmó que "quienes vivimos, sentimos y padecimos la dictadura, tenemos que decir, fuertemente, nunca más". A medida que pasa el tiempo, el dolor no se va. Las ausencias de los chicos que hoy siguen desaparecidos se sienten día a día; esos chicos de 16 y 17 años que nadie les dio una posibilidad y hoy no están.

"Es lo que más te duele y lo que te da fuerzas para seguir hablándole a las generaciones futuras, y así poder identificar ese pasado con indicios del presente, un presente que empieza a doler", relató Emilce y hace hincapié en que "estamos retrocediendo en muchos aspectos, económicos, políticos, y en los temas de justicia".

Asimismo, resaltó que como ciudadanos tenemos que estar atentos para dar respuestas ante situaciones como la del artesano de 28 años. "Los lápices, esta vez, escriben ¿dónde está Santiago Maldonado?", concluyó Moler.

La detención de Emilce Moler fue en la madrugada del 17 de septiembre de 1976. Una patota armada, identificada como el Ejército Argentino, entró en su casa y se la llevaron. En una primera instancia, la trasladaron al Pozo de Arana, destino que ella conocería tiempo después de su liberación.

Junto a los otros jóvenes que hoy siguen desaparecidos, participó de las movilizaciones por el boleto estudiantil. Sin embargo, consideró: "Nos secuestraron por ser militantes políticos, por ser parte de la Unión de Estudiantes Secundarios, que era una unión estudiantil peronista".