Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

"No quiero que siga corriendo riesgo mi hija", reflejó, con profunda desolación y angustia, Victoria, mamá de una pequeña de tan sólo 3 meses de vida, en referencia a su delicada y precaria situación de vivienda, la cual quedó bajo del agua, producto de las condiciones climáticas de los últimos días.

A partir de entonces, la joven y su pareja acuden en ayuda para reconstruir la humilde morada, ubicada en la localidad bonaerense de Luján. A la vera del río Luján, Victoria y su esposo adquirieron una propiedad en enero pasado con los pocos recursos que contaban, los cuales sólo alcanzaban para una casa construida con materiales pero también maderas y chapas.

Principalmente el sector más vulnerable a filtraciones es el baño, como quedó evidenciado a las pocas semanas de alojarse allí, cuando la mujer se encontraba en sus últimas semanas de embarazo. No obstante, en las primeras horas del domingo, la joven pareja debió padecer nuevamente la odisea de que su hogar sea alcanzado por la crecida.

En este sentido, la damnificada explicó a Crónica que "el nivel del terreno es muy bajo, y por más que le hagan una zanja, el agua pasa igual. Mi marido le hizo un desnivel para frenar el avance, pero ni siquiera de esa forma". El techo de chapa que cubre los sanitarios es justamente el lugar por el que las precipitaciones comenzaron a acumularse en el interior de la propiedad.

"Pusimos cartones para secar el piso, pero fue en vano, y quedamos bajo agua. En esta situación, me preocupa mucho mi nena, que tiene 3 meses, y a causa de esto tiene los primeros síntomas gripales y hasta le cuesta respirar", detalló Victoria. A su vez, la mujer aclaró, en forma escalofriante, que "nos quedamos en mi casa porque como hay muchos robos en el barrio, no nos podemos ir. Yo me encierro en la habitación con la beba, que es donde más a resguardo puede estar".

Ante semejante urgencia, la familia deja en claro que "todo tipo de ayuda es bienvenida", más que nada la referida a pañales, alimentos, materiales y chapas para refaccionar la vivienda, o al menos reforzarla frente a las bajas temperaturas, con el afán de garantizar la salud de la niña.

Al respecto, su madre reconoció que "necesitamos colaboración en todo lo que sea posible para yo poder estar ahí con mi beba. Ahora sufrimos de frío, no tenemos estufa, la casa es muy fría y con mucha humedad a causa del agua que me entró". Una acción solidaria que clama Victoria, quien junto a su esposo y a su beba permanece con los restos de la inundación, un panorama desolador, por el cual ella misma confiesa que "ya no quiero volver a vivirlo, es muy feo. No quiero que le pase nada a la nena y como están las cosas económicamente, no nos alcanza la plata para nada. Pido su ayuda para poder salir de esto".

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