Las bajas temperaturas pronosticadas para este fin de semana anticipan la llegada del frío estacional, lo que hace necesario recurrir a los dispositivos de calefacción hogareños. Pero para poder afrontar las inclemencias del tiempo sin inconvenientes es importante tomar algunas precauciones antes de encender las estufas.

De la misma forma que un aire acondicionado necesita de un service antes de encarar el verano, las fuentes de calefacción también deben ser provistas con el mantenimiento adecuado para tener todo el funcionamiento bajo control.

Las estufas a gas suelen ser las más usadas en los hogares y aunque son las más efectivas para calentar los espacios, también pueden sufrir desperfectos que ponen en peligro la salud de sus habitantes. Es por ello que se debe realizar al menos una mantención anual con un gasista matriculado para descartar cualquier problema.

En primer lugar, se limpia el quemador principal y el piloto. Este paso es fundamental ya que podría estar tapado y no ofrecer una llama pareja, chisporrotear o hacer ruidos, lo que no es normal. Luego se revisa el regulador y la manguera, en búsqueda de filtraciones de gas. Y por último, se limpia la rejilla con un paño húmedo para sacar el polvo acumulado.

En orden de popularidad, las siguientes son las estufas eléctricas. En esta categoría entran las halógenas, convectores y las infrarrojas, entre otras. Los cuidados que requieren son bastante similares y debe hacerse antes de usar en el inicio de cada temporada invernal.

La revisación general puede hacerla un adulto, solo hay que seguir algunos pasos: verificar que los cables no estén rotos, que el enchufe no esté derretido o las patas dobladas. Revisar que las perillas funcionen correctamente, especialmente las de regulación de temperatura.

Las estufas más utilizadas son las eléctricas y las que funcionan a gas. Ambas deben ser revisadas antes de cada temporada invernal.

Antes de encenderla se recomienda limpiar para eliminar el polvo acumulado en el interior y el exterior, esto se puede realizar con la ayuda de un secador de pelo. En caso de notar ruidos durante el encendido, cortocircuitos o que el mismo no sea parejo, es mejor recurrir a un profesional especializado.

Otra de las estufas más utilizadas es la de parafina, aunque es de las que más atención necesita dado que contienen una mecha y esta se va gastando con el uso.

La mantención debe hacerse una vez por temporada, es decir, una vez al año antes de la llegada del frío. Principalmente se trata de cambiar la mecha para así evitar malos olores y partículas contaminantes.

El proceso consiste en vaciar el estanque, enjuagarlo con un poco de parafina y volver a vaciar, para luego cargar con parafina limpia. Es importante usar parafina pura y no mezclas, ya que eso afectará el funcionamiento de la estufa. También se debe limpiar la base y rejillas con un paño húmedo para sacar el polvo acumulado.

Una opción alternativa es la estufa a leña, sin embargo, es la que requiere cuidados más frecuentes, cada 15 días. Esto ocurre porque por durante la combustión emana partículas que se adhieren a las paredes o conductos de ventilación que a largo plazo pueden resultar inflamables, u obstruir el paso del humo hacia el exterior.

El mantenimiento de estas estufas requiere una limpieza interior y una escobilla metálica que ayude a remover los residuos de leña que pueden haber quedado. Asimismo, es necesario verificar que el tubo que conduce el aire al exterior no esté obstruido. Por último, se aconseja usar siempre leña seca y de buena calidad, para lograr una combustión más segura.

A tener en cuenta

A la hora de manipular o instalar un artefacto de calefacción es imprescindible tomar una serie de medidas preventivas y de cuidado. Para la instalación de una estufa nueva es fundamental contratar a un gasista matriculado, que certifique una colocación segura.

Quienes cuenten con una estufa eléctrica deben verificar que los cables no estén rotos ni el enchufe derretido, revisar que todas las perillas funcionen correctamente.

Además, es recomendable colocar calefactores y estufas en espacios amplios que cuenten con buena circulación de aire. Los especialistas sugieren evitar lugares como el baño y/o habitaciones pequeñas. En caso de necesitar un artefacto para estas locaciones, el mismo debe ser de tiro balanceado.

Si de cara al invierno van a comprar un equipo nuevo hay que revisar que presente la homologación correspondiente del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS). Quienes ya cuenten con una estufa deben prestar especial atención al color de la llama, esta tiene que verse siempre azul. La aparición del color amarillo y con llamas en movimiento es motivo para solicitar la visita de un gasista matriculado, ya que esto puede significar que existe una pérdida de monóxido de carbono.

Es importante destacar que todo espacio calefaccionado debe estar ventilado para garantizar el recambio de aire. Por eso, se aconseja cuidar la obstrucción de los conductos y rejillas y, en lo posible, abrir alguna ventana cada vez que se encienda la estufa. Cabe mencionar que la principal causa de incendios en hogares suele incluir un textil y un dispositivo de calefacción. Es prioridad mantener los equipos completamente despejados, no se deben utilizar para secar ropa ni dejar un tender cerca. A su vez, tampoco es recomendable prender el horno para calentar la casa, ya que cualquier descuido puede ser muy peligroso.

Es imprescindible mantener los equipos completamente despejados, no se deben utilizar para secar ropa ni dejar un tender cerca.

Lo mismo sucede con las estufas eléctricas o a kerosene, estas deben ser manipuladas con precaución para evitar accidentes. Al apagarlas, lo mejor es dejarlas enfriar afuera de la vivienda, ya que continúan siendo un riesgo mientras el dispositivo está caliente.

La utilización incorrecta de braseros, estufas eléctricas, con carbón, kerosene o la cocina encendida se cobran cada año cientos de vidas ante la necesidad de calentar una casa durante el invierno. En este aspecto, los especialistas destacan que toda combustión genera monóxido de carbono, una sustancia tóxica que al ser inhalada resulta altamente peligrosa, llegando a provocar la muerte.

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