Según fuentes, el joven estuvo en Ilha Grande, en el estado de Río de Janeiro y en Ilhabela, en San Pablo, dos zonas catalogadas de alto riesgo desde el 31 de enero hasta el 15 de febrero.

Desde el 12 de febrero comenzó con síntomas: fiebre por la noche con picos de casi 40 grados, dolor muscular, cefalea y decaimiento.

Cuatro días más tarde, presentó ictericia (color amarillento en la piel y ojos) y un alto valor de enzimas hepáticas. El 17 de febrero, el Laboratorio de Virología del Hospital Gutiérrez confirmó el diagnóstico de "fiebre amarilla" mediante una técnica molecular. Hoy el paciente se encuentra estable y con buena evolución. 

Autoridades sanitarias emitieron un alerta y aconsejan extremar las medidas de prevención. La fiebre amarilla es una enfermedad viral que se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados previamente con el virus.