Por Fedra Abagianos
@TrinityFlux

El denominado Parto Respetado, que contempla los derechos para la mujer embarazada y el bebé, fue impulsado hacia el mundo desde la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR). Desde 2004 es ley en Argentina, pero casi quince años después muchas la desconocen, algunas instituciones y profesionales no la cumplen y el Estado no la controla. 

En diálogo con cronica.com.ar, el médico sanitarista, ginecólogo y obstetra Donato Spaccavento (MN 60061), habló sobre la ley 25.929 que considera un ejemplo en el otorgamiento de derechos, pero al mismo tiempo, el por qué de su incumplimiento y las causas y las razones de una de las realidades que pone en evidencia,  en otro aspecto más en la vida de la mujer, la imposición de un sistema patriarcal por sobre sus derechos. 

El objetivo del parto respetado es que el nacimiento vuelva a ser considerado un proceso natural en el que la madre y el bebé sean los verdaderos protagonistas. Por lo tanto, se busca que el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible, donde no se realicen intervenciones quirúrgicas innecesarias ya que para la Organización Mundial de la Salud ( OMS) los nacimientos por cesárea no deberían superar el 15 por ciento de la cantidad total anual de un país. 

La lista de los derechos otorgados para la mujer en esta ley es larga y extensa. "Considera a la mujer embarazada como una persona sana y de esta forma facilita su participación como protagonista de su propio parto y que no sea un sujeto pasivo. Además, entiende que el parto debe ser respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos y que se deben evitar las prácticas invasivas y el suministro de medicación para acelerar el proceso, que en la mayoría de los casos no están justificados", describió Spaccavento quien además fue Ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Santiago del Estero. Y continuó: "La ley entiende que cada mujer debe ser informada sobre la evolución de su parto. Que se la debe hacer partícipe de lo que hacen los profesionales y de la evolución de su trabajo de parto. Que no debe ser sometida a un exámen o a una intervención cuyo propósito sea la investigación sino hay un consentimiento informado"

Algunos de los items básicos de lo que significa un parto respetado o humanizado.

Pero los derechos no terminan ahí. "Las mujeres tienen derecho a saber quiénes son las personas que están asistiendo el parto, si son profesionales, si son observadores, alumnos, personas que no tengan un rol protagónico y decisivo. También tienen derecho a elegir quién las acompaña durante y después del parto. Tienen derecho a tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el hospital, siempre que el recién nacido no requiera cuidados especiales. A ser informada sobre la lactancia materna y recibir el apoyo para poder amamantar hasta los dos años. Además del asesoramiento e información sobre la puericultura,  los cuidados de sí misma y del bebé, entre otros", explicitó Spaccavento. 

Para el sanitarista, quien además fue director del Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich y del Hospital Posadas, la ley ha sido un gran avance desde lo teórico y desde lo práctico "de a poco se está avanzando pero el camino es para adelante" y está convencido de que "no se va a involucionar por una moda o una construcción histórica determinada",  quitándole derechos a las mujeres como ha sucedido en otras ocasiones. 

Cesáreas programadas, ¿negocio, necesidad o comodidad?

Uno de los casos más reiterados en el incumplimiento de la ley en Argentina es la programación de las cesáreas por sobre los tiempos naturales del parto. "La cesárea como negocio fue una realidad pero desde hace muchos años se paga lo mismo por parto o por cesárea. Pensar que un médico por hacer una cesárea va a cobrar más, es un error", aseguró Spaccavento. 

¿Y entonces cuál es la razón por la que se programan las cesáreas?: "Para evitarse complicaciones, lo que se llama en Estados Unidos y ahora también acá,  medicina defensiva. Una cesárea se puede programar, se puede planificar y no se presta a las posibles complicaciones que puede haber en la evolución de un trabajo de parto, que eventualmente puede derivar en  mala praxis y posibles juicios. Eso es la medicina defensiva", explicó el obstetra. 

También Spaccavento explicó que "en el ámbito público y privado,  pero mucho más en el privado, hay profesionales que planifican cesáreas de acuerdo a su comodidad, para estar el fin de semana tranquilos y no de acuerdo a lo biológico y natural del nacimiento".

Si bien hay casos en los que médicamente las cesáreas son necesarias, ante este tipo de situaciones el médico sanitarista aconseja recurrir a la justicia y denunciar el abuso de poder de los profesionales o la institución. 

Violencia obstétrica

Otra de las situaciones que se da en detrimento de los derechos de la mujer es la violencia obstétrica, una práctica en la que el abuso de poder vuelve a hacerse presente. "En sistemas sociales donde el conocimiento determina un nivel de poder sobre el que menos conocimiento tiene, hay  enfermeras que maltratan a la mujer embarazada cuando la enfermera es maltratada por el médico. Transmiten esa cadena de maltrato donde la víctima es la paciente", reflexionó el médico. 

Para Spaccavento, el no cumplimiento de la ley de parto respetado es la violencia obstétrica en sí misma. Una práctica que "significa una sociedad injusta, un abuso" y la vigencia del patriarcado. "En este caso porque la violentada es una mujer", dijo y desarrolló: "Tiene que ver con el género y con la pobreza. Porque la pobreza de la mujer se asocia al sometimiento. Y ahí tambiién está el patriarcado. La mujer pobre es mucho más sometida que el hombre pobre". 

Cuando la tecnología ha avanzado tanto, para Spaccavento, quien además es profesor adjunto  de salud pública de la Universidad de Buenos Aire (UBA), las instituciones y el Estado podrían regular mediante  un registro filmico de cómo se trabaja. De esta forma poder utilizar en caso de ser necesario, el video como prueba. 

Para Spaccavento además, habría  que mejorar la formación de los médicos obstetras y de las enfermeras. "La ley es muy buena pero si no se cumple,  como dice la frase -la ley no inventa lo que en la realidad no existe-. El Estado tiene que tener un rol protagónico pero un gobierno que desinvierte en salud, donde el ministerio pasa a secretaría, donde los programas se achican, donde el ajuste impacta en el sector de salud,  ¿Cómo uno puede pretender que se filme en las salas de trabajo de parto, las salas de parto o en las maternidades?", concluyó. 

Existe la ley, existen los derechos, pero en muchos casos se desconocen, en otros no se cumplen y en muchos más no se controla. El maltrato, el sometimiento y el desprecio de la mujer en el momento de una situación de vulnerabilidad como es un parto o el proceso del embarazo, es una violencia desarrollada en una cadena de abusos muy difícil de cortar. En ese contexto de desprotección, es la información y el conocimiento de los derechos lo que puede cambiar para mejorar ese momento tan importante, tan íntimo y tan memorable en la vida de una mujer. 

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