Los antivacunas volvieron a hacerse sentir en el centro porteño con una insólita manifestación. Aprovechando el feriado del 9 de Julio, se reunieron en el Obelisco para criticar la política sanitaria del Gobierno contra el coronavirus.

El remate del acto fue un insólito simulacro de quema de vacunas, en el que incendiaron una jeringa gigante como muestra de repudio a las campañas para inmunizar a la población contra el Covid-19.

En la marcha se escuchó de manera repetida el cántico "Quema de vacunas" que acompañaba a la improvisada fogata. Otros participantes tomaron el micrófono para advertir que "las vacunas cambian el ADN de quien las recibe" y que "esto es una guerra".
La movilización se produce en momentos en que están bajando los porcentajes de ocupación en camas de terapia intensiva. La mayoría de los epidemiólogos vincula esa situación al ritmo acelerado que está tomando la campaña de vacunación, que ya alcanzó a 19,3 millones de personas en todo el país.
Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, la ocupación de terapia intensiva se redujo a un 63,7% en todo el país, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires descendió a 61%. Hace dos meses esos índices estaban en 69% y 76% respectivamente, entre seis y quince puntos por encima que en la actualidad.