Un año y nueve meses es el tiempo que pasó desde que el caso de "La Manada" saltó a la fama. Se trata de un grupo de cinco amigos de la localidad española de Sevilla que la noche del 7 de julio de 2016 violaron a una joven de 18 años que intentaba disfrutar de las fiestas de San Fermín en Pamplona.

"La Manada" estaba conformada por cinco hombres que compartían su amor por el fútbol, especialmente el Sevilla, la fiesta, las drogas y el sexo.

El nombre por el que son conocidos viene de un grupo de WhatsApp donde compartían sus planes y vídeos que se enviaban, como los siete que grabaron con la víctima de Pamplona.

Sin embargo, la indignación se desató luego de que la Audiencia de Navarra consideró que solo hubo abuso sexual "con prevalimiento", librando al grupo de la caratula de "violación" al no apreciar violencia contra la joven.

La sentencia rebajó el delito penal solicitado al descartar el empleo por parte de los acusados de "violencia o intimidación que integran el concepto normativo de agresión", y sí ver el subtipo agravado en el delito de abuso sexual.

La condena recibida fue de 9 años de prisión, al pago de un tercio de las costos procesales, se les impone una orden de alejamiento y prohibición de comunicación con la víctima por 15 años, y se los obliga a indemnizarle conjunta y solidariamente con 50.000 euros, mientras que deberán pagar 1.531 euros al Servicio Navarro de Salud por la atención sanitaria a la chica.

La reducción de la pena por el delito de abuso y no por el de agresión sexual, resultó en marchas masivas a lo largo de toda España con más de 50 mil personas y la creación del hashtag "#Cuentalo" donde los usuarios de Twitter relataron casos de abusos, violaciones y muertes. Al movimiento se sumaron rápidamente Argentina, Chile y México.

En las últimas 24 horas, Argentina se convirtió en el país con más adhesiones a la campaña, con 341.200 mensajes sobre 634.700.

Con los antecedentes de las masivas adhesiones que tuvieron #NiUnaMenos y la campaña por el “aborto legal, seguro y gratuito”, nuestro país fue uno de los primeros en sumarse a la ola de repudio.

Algunas mujeres contaron sus propias historias o de aquellas que no tienen voz y otras, simplemente optaron por reproducir los diálogos que mantienen con sus padres cada vez que salen de sus casas: “Salí, OK, avisá, llegué, en el bondi, entré”, son los diálogos casi monosilábicos que se reproducen a diario y muestran como el temor que van de sus casas a la facultad o el trabajo

La sentencia


Las historias que relataron los usuarios