Día de la Milanesa: la historia de una de las comidas que más aman los argentinos
Todos los 3 de mayo, desde hace ocho años, se celebra esta jornada especial. Conocé dónde y cuándo nació este popular plato.
En Argentina, el 3 de mayo se festeja el Día de la Milanesa. ¿Cuál es la historia detrás de uno de los platos que más aman los argentinos? ¿Qué variante surgió con su arribo al país?
Su primera aparición habría sido en la edad media, en un menú del año 1134 en la región donde hoy se encuentra la ciudad de Milán. El plato se llamaba “lombolos cum panitio”, en referencia a la carne de lomo y el pan. Este texto sirvió como argumento a la ciudad italiana para declarar a la milanesa patrimonio milanés.
Con la inmigración italiana a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la milanesa llegó a tierras argentinas. Conocida como “cotoletta a la messinese”, esta versión siciliana de la clásica milanesa se elaboraba con un corte grueso de bife de lomo (costeleta), pan rallado, huevo, ajo, perejil y queso.
Una variante austríaca de la milanesa
Otra variante de nuestra amada milanesa es el wiener schnitzel, plato nacional de Austria. El “escalope vienés” se hace con carne de ternera, cubierta con pan rallado, y se fríe. Según el festival nacional austríaco que celebra a esta delicia, su primera aparición fue en el Imperio Romano, en un libro escrito en el siglo I por Marco Apicio, que consideran “el libro de cocina más antiguo del mundo”. Luego se habría expandido, durante la edad media, en los países germanos e Italia. Otro mito señala que, en realidad, un mariscal austríaco habría traído el plato de tierras italianas en el siglo XIX.
La milanesa napolitana: tradición argentina
Aunque no podamos decir que la milanesa es un plato oriundo de nuestras tierras, hay quienes reivindican que la milanesa napolitana sí se creó en el país. Según esta historia, esto ocurrió en una fonda cerca del Luna Park, perteneciente a un hombre llamado José Napoli. Por error o accidente, tras haber quemado unas milanesas, este hombre las habría cubierto con salsa de tomate y queso.
El periodista Daniel Balmaceda echa por tierra este mito, y argumenta que dicha fonda jamás existió. Sin embargo, en uno de sus libros afirma que la costumbre de agregarle salsa de tomate y queso es bien propia de los argentinos.

