Por Matías Resano 
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"Mi hijo está en peligro. Su padre lo manipula y le está causando un gran daño psicológico", reflejó con marcada angustia Vanina Ciciliani, mamá de un niño de 11 años. El testimonio de la mujer da cuenta de la odisea judicial que atraviesa por la tenencia del menor, producto de los acosos de su ex pareja hacia ella, sacando provecho de la sorprendente pasividad y omisiones de las autoridades.

En el Juzgado N° 6 de La Matanza, a cargo de Jorge Daniel Williams, Vanina libra una dura batalla contra las irregularidades y las determinaciones adversas, en pos de garantizarle a su hijo una mejor calidad de vida y un crecimiento sin sobresaltos. Sin embargo, su niño "está expuesto a una violencia permanente. Su padre le ejerce una psicopatía, llenándole la cabeza contra mi. El nene no puede más, se brota, está empezando a mostrar una doble personalidad", detalló Ciciliani, quien remarcó que otro motivo de preocupación radica en que "las semanas que pasa con el padre, quien vive en Nordelta, debe hacer 80 kilómetros diarios para ir a su colegio, en Ramos Mejía. Se levanta muy temprano y los maestros me dicen que se queda dormido".

En ese sentido, la mujer agregó que "es antipedagógico y antinatural porque le genera mucho estrés a mi hijo". No obstante, el organismo judicial de turno no toma en cuenta estos factores y, por lo tanto, mantiene el régimen de visitas, mediante el cual el menor debe permanecer una semana con su madre y otra con su papá.

Por si fuera poco, tampoco le exige al padre, Gustavo Ferrer, que regularice el pago de la cuota alimentaria, y mucho menos le impide viajar al exterior por este incumplimiento. Por todas estas razones, Vanina expresó que "pido al señor Julio Conte Grand - procurador general de la provincia de Buenos Aires- que tome acciones sobre el juzgado, de manera urgente".

Un ruego que la desconsolada madre argumentó en que "el juez tiene ocho pedidos de jury. Necesito uno que sea imparcial porque tenemos un régimen de visitas y una cuota alimentaria sin resolver, entre tantas otras cosas". Justamente, las mayores preocupaciones de la demandante radican en que "mi miedo no es sólo que se lo lleve del país, sino el daño psicológico que le está causando el padre con la manipulación que ejerce sobre el niño. Hemos presentado todo, audios, escritos y dibujos, demostrando que le está formando una doble personalidad a mi hijo, hasta una medida cautelar, que lleva 240 días sin resolverse".

No es el primer revés que la madre padece en esa dependencia, dado que su ex pareja le impidió todo contacto con el niño durante 140 días, impulsándola a realizar doce denuncias que no surtieron efecto alguno. Ante semejante camino lleno de obstáculos, Ciciliani remarcó que "quiero sacar a mi hijo de esta situación porque vivimos una situación de violencia permante. El padre impide e incumple y el nene está corriendo un riesgo psicológico grandísimo".