Por Luciano Bugner
@lucianobugner

"Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre". Esa es la definición de "feminismo" en el Diccionario de la Real Academia Española. Pero el fenómeno no se puede resumir en tan sólo once palabras. Y Florencia Freijo lo sabe mejor que nadie. En una cita en la tradicional esquina porteña de Echeverría y Freire, la politóloga y miembro de la organización Economía Femini(s)ta, dialogó con “Crónica”. Allí resaltó el rol de los medios, destacó la importancia de la política, y pidió, entre otros puntos, por la igualdad salarial.

-¿Qué es el feminismo?

-Es una doctrina política, económica, transversal a áreas del desarrollo del conocimiento y de los movimientos populares, que surge, nuevamente, con fuerza en todo el mundo. Tiene como eje cuestionar el sistema productivo capitalista, sus consecuencias ambientales y en las relaciones humanas. Esto tiene que ver con una respuesta a un momento histórico de crisis económicas y políticas en diferentes países. No sólo el feminismo surge ante situaciones de violencias físicas entre el hombre y la mujer, sino que surge de manera crítica hacia cómo están dadas las relaciones en la sociedad moderna que generan esta desigualdad social. Tiene que ver con la constitución de las bases en el mundo capitalista que relegan a la mujer y al colectivo de la diversidad sexual, por ser una minoría, a un lugar invisible.

-¿En qué momento histórico se encuentra el fenómeno?

-Mediante la viralización de los medios de comunicación, hoy tenemos herramientas en el posicionamiento de la lucha. A esto se le suma la coyuntura política, en la cual la mujer irrumpe en la esfera de lo público con muchísima fuerza. De todas maneras, esto no significa que se haya logrado una conquista plena en lo público. Por ejemplo, pedimos paridad en las listas políticas y sindicales, y necesitamos mayor representación en los espacios económicos, porque es allí donde la mujer está relegada. Por citar unas cifras, el 10% de los hogares se conforman con madres solteras que los sostienen, y el 45% del total de los hogares en Argentina, sus jefas son mujeres, es decir, sus ingresos sostienen a esas familias. Pese a esto, las mujeres triplicamos la cifra promedio de desempleo, y somos las más precarizadas, sobre todo en el rango de 18 a 29 años, período en el cual sostenemos a nuestra familia. Con el ritmo que llevamos actualmente, la brecha salarial en el mundo se cerraría en el año 2186 (Informe Global de la Brecha de Género 2016 del Foro Económico Mundial).

“La conquista por la igualdad salarial es una pelea que todavía no tiene propuestas en la práctica. Necesitamos crear estrategias y discutirlas”

-¿Qué balance hacés de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner en materia de género, teniendo en cuenta precisamente su condición de mujer?

-La agenda del movimiento feminista ha sido tomada en el ámbito público de manera muy lenta, por más que hayamos tenido una presidenta. Hubo mejoras como el Programa Nacional de Trata, el programa de protección a las víctimas de trata del Ministerio Público Fiscal. Estas son políticas que se desarrollaron por la madurez del movimiento de mujeres y su incidencia política, y porque, al tener una presidenta mujer, se logró que esto fuera más permeable.

-Si bien no hay una agenda lineal en cuanto a los reclamos, ¿cómo continúa esta lucha al interior y al exterior del movimiento?

-La conquista por la igualdad salarial es una pelea que todavía no tiene propuestas en la práctica. Necesitamos crear estrategias y discutirlas. La falta de acceso a los medios de producción también es un tema de Estado. Las mujeres no somos dueñas. De las superficies cultivables en el mundo sólo poseemos el 9%. Somos las grandes trabajadoras de la agricultura, pero la tierra no es nuestra. Por otro lado, dentro del feminismo, tenemos que sentarnos a reflexionar entre la dicotomía trabajo/ explotación sexual y también aliarnos más a la lucha por los derechos de la población trans y travesti. El feminismo es una lucha social y cultural histórica.

-¿Se puede ser hombre y feminista?

-Sí, y viceversa. Es decir, ser mujer y machista. Pero hay que diferenciar el feminismo del machismo, son dos doctrinas distintas. El machismo mata y el feminismo no. Bajo ese eslogan se esconde la verdad del feminismo como movimiento social. El hombre puede usar el feminismo como herramienta de análisis para revisar su masculinidad. A su vez, la mujer encuentra en el feminismo una herramienta de lucha para visibilizar derechos, generar mecanismos de igualdad y denunciar injusticias. Para todo esto necesitamos a los hombres como aliados.