Por Florencia Bombini 
@florbombini 

La sanción de la Ley Antitabaco, hace siete años, en junio de 2011, trajo aparejado diversos cambios positivos para la población argentina. La misma establece la prohibición de fumar en ambientes públicos y lugares de trabajo, además de impedir la publicidad, promoción o patrocinio de actividades por empresas tabacaleras.

El hecho, entonces, de buscar un lugar alternativo para prender un cigarrillo ha generado grandes avances en las campañas contra el tabaquismo, que es la primera causa de muerte prevenible a nivel mundial. Es decir, esta política pública se ha trasladado a ámbitos privados según las últimas encuestas.

En el marco del Día Mundial sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, los especialistas destacaron un estudio realizado por el Centro para la Investigación de Enfermedades no Transmisibles (CIENTA) en 2017. El mismo dice que "un 62 por ciento de los encuestados invitan a sus visitas a fumar afuera", según explicó en este medio la doctora Marta Angueira (MN 70883), médica cardióloga, especialista en Salud Pública del Hospital Ramos Mejía. Este porcentaje aumentó en relación al estudio realizado en 2013, donde un 40 por ciento de las personas había respondido de esa manera.

Esto quiere decir que las costumbres que se aplicaron tras la sanción de la ley están trasladándose a domicilios particulares, algo que genera un gran beneficio, sobre todo porque "aumenta la protección de los niños". Asismismo, la especialista destacó que la ley "sirvió para desnaturalizar" este tipo de hábitos.

Por otra parte, la doctora hizo referencia al proyecto que advierte la prohibición de fumar en parques y plazas, sobre todo, alrededor de las áreas de juego. Si bien aclaró que "no llegó a tratarse en el Congreso" y que actualmente "no fue presentado nuevamente", el mismo "contribuiría a disminuir la iniciación en los chicos, porque ellos son imitadores de los adultos".

Además, Marta Angueira destacó "el incremento del uso del cigarrillo electrónico", qu. generó una gran alarma para los especialistas. "Falta mucha investigación, lo que es seguro es que es dañino para la salud, no se sabe si más o menos que el cigarrillo convencional", señaló.

El tabaquismo es una costumbre que mantiene un 25 por ciento de la población adulta argentina y que genera 42.000 muertes por año, de las cuales 7.000 corresponden a fumadores pasivos.