El problema para el hombre fue que la tobillera electrónica con sistema GPS, que debía llevar de manera obligatoria a donde fuera, lo delato. Es que en su última salida laboral, se alejó de área que tenía permitida para circular y la alarma del dispositivo se disparó, dejándolo en evidencia. 

Los efectivos policiales siguieron su rastro por calle Naciones Unidas, hasta que llegaron a un "telo", donde estuvo dos horas exactas. Al acabar con su turno, se llevó la sorpresa de su vida: lo estaban esperando en la puerta para detenerlo.

La semana pasada, durante una audiencia, resolvieron quitarse el beneficio que le permitía salidas transitorias para poder ir a realizar diferentes trabajos.