Si bien no es extraño que algunos cajeros queden momentáneamente fuera de servicio por falta de dinero, que haya sucedido en mayor medida justo este jueves, con miles de personas buscando efectivo para comprar regalos y afrontar las necesidades del fin de semana, provocó alarma. 

Como telón de fondo de este panorama, las asambleas del gremio bancario, de 13 a 15, contribuyeron
al temor de que el conflicto por las paritarias del sector terminase castigando a la gente a pocos días de la Nochebuena del domingo.

En la larga fila del Banco Nación de avenida San Juan y Catamarca, la gente soportaba la espera en la vereda, bajo el sol del mediodía, por miedo a que el problema de la escasez de billetes fuera agravándose con el paso de las horas. El problema, allí, era que de cuatro cajeros automáticos, sólo uno estaba entregando efectivo. El humor de los resignados usuarios del servicio no era el mejor, de ahí la presencia preventiva de dos efectivos policiales.

En la sucursal del mismo banco ubicada en avenida Boedo al 700, el problema era más serio: no había ni un peso en los cajeros. La entidad estaba cerrada al público por la asamblea gremial y sólo una policía de la ciudad supervisaba que la gente, resignada a buscar dinero en otro banco, se fuera sin demora. Ante la consulta periodística, la funcionaria respondió que “los cajeros no entregan dinero, estamos esperando que venga el camión de caudales para normalizar la situación, pero no sabemos a qué hora vendrá”.

En otra sucursal del Nación, a una cuadra de la anterior, la situación empezaba a complicarse. De los dos cajeros, sólo uno entregaba efectivo.

Los que estaban al final de la cola, lógicamente, no podían disimular la angustia por la posibilidad de encontrarse con el temido cartel: “Este cajero no entrega dinero”.

También en La Plata se sintió fuerte el impacto de la “sequía” de dinero, particularmente en distintas sucursales del Banco Provincia, tanto con cajeros automáticos como con las cajas de atención personalizada. Es que, tras el prolongado paro de los bancarios de esa entidad, la gente acudió en masa en busca de efectivo y debió soportar filas de hasta dos cuadras.

Los más castigados fueron jubilados, trabajadores y mujeres con chicos. Mientras, otra larga fila esperaba entrar al banco para realizar diferentes trámites. Según testigos referidos por el diario El Día de la capital bonaerense, hubo quejas por la falta de baños para el público.

Esto fue demasiado duro para gente mayor, chicos y demás personas con problemas de salud que estaban en la fila de la sucursal de Calle 44, entre 28 y 29. También en la sucursal de 21, entre 62 y 63, hubo gente sentada en la vereda; los más desesperados subieron a las casetas de los tubos de gas de las viviendas.