El cuerpo de Mathieu Martin, el mochilero que desapareció en Salta, nunca apareció y para el fiscal de la causa "quizá jamás sea encontrado", ya que cree que el cadáver fue arrojado a un barranco.

"A los 70 días de rastreo sin éxito, se cambiaron los perros entrenados para encontrar personas vivas por los que huelen cadáveres. Los perros marcaron rastros cadavéricos en lugares que son inaccesibles. Marcaron hasta el final del talud del cerro, después ya hay abismo. Puede indicar que lo hayan tirado por un barranco o, eventualmente, que esté enterrado a cinco metros de profundidad. Esa es una zona de cerros de laja, con el geólogo que nos acompañó ya se determinó que no puede bajar una máquina y se hizo una prueba para cavar a mano y tampoco es viable, eso pondría en riesgo vidas", comentó el fiscal penal 4 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Ramiro Ossorio.

Lo cierto es que hay dos detenidos por el crimen de Mathieu, de quienes casi nadie duda de su culpabilidad pese a que el homicidio aún no se probó plenamente. Juan y Froilán Cuevas, quienes vivían en el paraje Huacaloma, en el departamento de Iruya, una zona casi inhabitable, son considerados unos "monstruos" por quienes viven por los alrededores.

Los hermanos, que según las pericias son "alcohólicos crónicos" y "altamente violentos", confesaron en un principio ante la policía que mataron al turista galo, aunque después, con el asesoramiento de un abogado, negaron todo. Igualmente, en su vivienda encontraron una linterna, un cuchillo y un pantalón que pertenecían al mochilero, además de rastros quemados de otras de sus pertenencias.