Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Vivir sin aire es el drama de centenares de vecinos que residen en las inmediaciones del basural a cielo abierto de José C. Paz. Es que allí reinan los fuertes olores nauseabundos debido a las toneladas de residuos que llegan desde diferentes puntos del distrito y de otros cercanos, mientras las autoridades no brindan respuestas.

A todo esto, la gente no pide nada extraño y sólo quiere soluciones. En la intersección de Viamonte y Ruta 8, en el partido de José C. Paz, los camiones municipales, e incluso privados, arriban a un predio situado a pocos metros para desechar una preocupante cantidad de basura. Una alarmante situación que comenzó a profundizarse en los últimos años, cuando “esto, que era una curtiembre, fue municipalizado por el Concejo Deliberante, que inventó un mamarracho con un recurso inexistente. Es un abuso de derecho”, reveló   a Crónica.

Justamente el vecino fue uno de los seis habitantes que el intendente Mario Ishi recibió en su despacho el último martes. Al encuentro los vecinos asistieron con el fin de acordar una alternativa al basural de cielo abierto.

Pero la máxima autoridad del distrito “dijo que no lo va a sacar. La reunión se llevó a cabo en un marco de tensiones y provocaciones. El intendente la terminó y nos echó porque uno de los vecinos le reprochó que no vivía en José C. Paz”, detalló Carlos. A su vez, el hombre agregó que Ishi “nos dejó en claro que la decisión estaba tomada”.

Una determinación, al parecer indeclinable, de las autoridades que afecta y hasta pone en peligro la salud de quienes viven en las cercanías del terreno improvisado como estación de residuos. En este sentido, Gabriela, que lucía un barbijo y ayudaba a subir a una vecina a una ambulancia con ataque de asma, provocado por las emanaciones, reconoció que “nos tenemos que encerrar en nuestras casas y estar con el aspirador porque no se puede respirar, dado que aunque cierres puertas y ventanas el olor entra igual”.

En su caso, la mujer confesó que “tengo alergia y se me tapan las vías respiratorias. Empiezo sintiendo picazón en la nariz y luego esa sensación se me extiende en el cuerpo. En la tarde, cuando baja el sol no se puede respirar porque el olor es una mezcla de pimienta con vinagre y para las personas que tenemos problemas respiratorios es imposible vivir así, también para quienes tienen alergias. Hay vecinos que se les formaron hongos en la piel y hasta quemaduras”.

Por afecciones como las que sufre la mencionada moradora de la zona, muchos decidieron marcharse lejos de José C. Paz, como lo ilustran los carteles de venta en las propiedades más próximas al basural. Sin embargo, Gabriela enfatizó que en su situación “hace 47 años que vivo acá, crecí en la misma casa y amo mi barrio, ¿por qué me voy a tener que ir de la casa que construí con un gran esfuerzo por la negligencia municipal? Ahorra combustible tirando la basura acá, pero pone en riesgo nuestras vidas”.

Por lo tanto, la desconsolada mujer manifestó que “le pedimos al intendente que tenga un poquito de compasión con los vecinos, porque esto es una zona urbana, así como él protege a su familia, nosotros reclamamos por nuestros seres queridos y nuestro futuro”.