Por Francisco Nutti

Luego de conocerse que el gobierno nacional reglamentó la Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células N°27.447, conocida como Ley Justina, que establece la donación de órganos por parte de toda persona mayor de 18 años, salvo que exprese explícitamente lo contrario, Ezequiel Lo Cane, padre de la nena de 12 años que falleció en la Fundación Favaloro después de esperar tres meses un corazón, señaló en diálogo con Crónica que su hija "debe estar muy feliz" y que la medida es "un paso más pero que todavía hay mucho por hacer". 

"La reglamentación es un paso más que por supuesto va a ayudar muchísimo a lo que ayudó la vigencia de la ley. Pero hay mucho por hacer y en eso estamos", indicó Locane, quien resaltó que "con la puesta en vigencia de la norma que fue en agosto del año pasado, se estableció un antes y un después, a partir de lo cual hubo récords mensuales históricos en 40 años de trasplantes en el país". 

Pese a cumplir su principal objetivo, el hombre que junto a su hija y su ex esposa inició una campaña desde el hospital, para concientizar a la población sobre la importancia de donar órganos, señaló sus proyectos a futuro y reconoció a quienes siempre estuvieron a su lado: "Ahora estamos con un proyecto nuevo que se llama Casa Justina, que lo que hace es permitir que todos formen parte del ayudar, que ayudemos a los que tienen menos recursos a tener su lugar con un nivel habitacional apropiado para poder recibir el trasplante. La idea es poner siete casas en las siete provincias donde hay mayor cantidad de centros de trasplante", explicó.

"Gracias a esto he conocido personas que me ayudan a enriquecer los momentos que forman parte de la vida, del día a día, del ahora a ahora. Personas que han transcurrido por un trasplante que no lo han recibido y que de alguna manera pudimos ayudarlos en algo. O aquellos que han recibido el trasplante y se ven agradecidos por la Ley Justina porque creen que a partir de la misma, sus posibilidades crecieron. Yo estoy en contacto con toda esa gente, con gente que está en el mundo del trasplante y de la donación haciendo acciones solidarias desde antes. De ellos aprendo todos los días para volcarlo en las acciones que estamos haciendo".

Justina Lo Cane murió en noviembre de 2017, a los 12 años, mientras esperaba un trasplante de corazón. Luego del deceso, sus padres se transformaron en promotores de esta ley que se aprobó en julio pasado y que entró en vigencia en el mes de agosto. Esto generó un gran impacto en las tasas de donaciones. Según Incucai, en 2018 se realizaron 701 procesos de trasplante, y se trasplantó a 1681 personas, "una marca histórica de donantes y trasplantes en el país", expresaron en un comunicado.