Por Florencia Bombini 
@florbombini 

Desafío cumplido. La expedición que había comenzado el 18 de febrero con un grupo de atletas con diferentes historias de superación culminó el pasado 3 de marzo con Ezequiel Baraja, ex interno y actual referente del equipo de rugby Los Espartanos, y Julián Weich, conductor televisivo, desplegando la bandera de los Juegos Olímpicos de la Juventud en la cumbre del cerro Aconcagua, a una altura de 6.962 metros.

Hace tres semanas, seis atletas que han enfrentado diferentes adversidades, junto a los deportistas Paula Pareto (judo), Fabricio Oberto (básquet), María del Pilar Pereyra (natación) y Silvio Velo (fútbol para ciegos), emprendieron este duro desafío con el fin de promover el deporte y brindar un mensaje esperanzador a través de las historias de superación.

Ezequiel Baraja, que cumplió 31 años en el ascenso a la montaña, dedica todo su tiempo a la Fundación Los Espartanos, equipo de rugby conformado por internos de la Penitenciaria 48 de San Martín, donde pasó parte de su vida. "Cuando llegué a la cima, se me cruzó de todo por la cabeza. Mi familia, mis hijos, mi pasado, cuando estaba adentro y Los Espartanos. Ellos fueron la base del esfuerzo. Mi vida depende de ellos", le comentó Ezequiel a Crónica, mientras intentaba recuperarse del desafío.

"Todavía no siento los dedos de los pies. Me cuesta comer, me cuesta dormir", detalló el joven, aunque, señaló, "la experiencia fue increíble". También añadió: "Pensé en todos mis compañeros que fueron quedando en el camino, porque el grupo se hizo como una familia".

Otro de las historias de esta expedición es la de Pablo Giesenow, un cordobés que hace tres años sufrió un grave accidente automovilístico que le implicó la amputación de sus dos piernas. Pablo debió dejar el desafío a los 4.800 metros. Sin embargo, señaló que la experiencia fue "fantástica" y que decidió bajar "priorizando la integridad del grupo".

Al respecto, el abogado cordobés explicó: "No tenía ninguna dificultad en el ascenso por mis prótesis, pero en la bajada tenía muchos dolores y algunos resbalones, lo que hacía que mi descenso fuera lento". Es decir, "no contaba con la destreza necesaria para cualquier emergencia que pudiera ocurrir".

Además, también participó Elisa Forti, quien con 83 años y muchísimas carreras en su haber, se animó a este desafío y llegó, sólo por indicación de los especialistas, a los 3.390 metros.