Por Fedra Abagianos
@TrinityFlux

Las malas decisiones del ser humano durante años aceleraron el avance del cambio climático en el planeta. Mientras se acelera, la población del mundo sigue creciendo,  la salud mental y el bienestar de sus habitantes se debilita, los espacios naturales como el Amazonas se incineran y la falta de espacios verdes y arboladas provoca un efecto directo sobre las funciones psicológicas, ambientales, sociales y económicas de las ciudades que cada vez más se colman de cemento. Estudios realizados en distintos países revelan que en los lugares con menor reserva natural se desarrollan más casos de delincuencia y violencia doméstica.  

Según especialistas, la exposición a los desastres naturales relacionados con el clima pueden tener consecuencias para la salud mental, tales como la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Los niños, las mujeres embarazadas y en posparto, como las personas con enfermedades mentales preexistentes, las personas con desventajas económicas, o las personas sin hogar, según especialistas, son algunos de los colectivos más vulnerables a sus efectos. 

"La exposición a los desastres naturales relacionados con el clima pueden tener consecuencias para la salud mental"

Actualmente  se está investigando cómo los cambios ambientales, como el aumento de la temperatura o la contaminación del aire, tienen un impacto directo sobre las emociones, los conflictos entre personas o entre grupos y se está estudiando también cómo la angustia psicológica aumenta con la temperatura. Como también las sequías, las inundaciones y las tormentas más frecuentes disminuyen la calidad de vida y aumentan el nivel de estrés.

Pero si bien el comportamiento criminal es el "resultado de una compleja combinación de factores sociales y ambientales" y que las estrategias que se suelen utilizar para combatir la delincuencia y elevar la seguridad se llevan adelante a través del aumento de la presencia policial en las zonas inseguras, algunos estudios psicológicos demostraron que "las preferencias visuales para los entornos urbanos aumentan con la densidad de los árboles".

Estudios en distintos países revelan que en los lugares con menor reserva natural se desarrollan más casos de delincuencia y violencia doméstica.  

"Más espacio verde en el entorno de vida de las personas se asocia con mayores sentimientos de seguridad. Aunque hay una excepción en las áreas altamente urbanizadas con espacios verdes cerrados que se perciben como menos seguras", aseguró desde España en diálogo con  Crónica, el doctor en psicología por la Universidad de Santiago de Compostela y profesor de psicología social y ambiental de la Universidad de La Coruña, Ricardo García Mira.

"La presencia de árboles se ha asociado con un mayor contacto e interacción social, mejorando los lazos y la cohesión social entre los vecinos. Se sabe que a mayor presencia de árboles, mayor mitigación de algunos precursores psicológicos de la violencia. Vivir en contacto con espacios verdes o la naturaleza podría ser un indicador del grado de disminución de la violencia doméstica", aseguró.

Según García Mira,  la investigación actual informa sobre niveles más reducidos de violencia y conflictos familiares en casas con áreas verdes y árboles. "Esta razón se atribuye a que los vecinos con una estrecha relación con la naturaleza tienen un acceso mental más fácil a otras formas de resolución de conflictos y tensiones derivadas de frustraciones personales", explicó el especialista en psicología social ambiental. 

"Vivir en contacto con espacios verdes o la naturaleza podría ser un indicador del grado de disminución de la violencia doméstica"

Además, la presencia de la naturaleza contribuye también a mitigar algunos precursores psicológicos de la violencia. "Esto tiene que ver con la Teoría de la Restauración de la Atención de Kaplan de 1995, por la que las áreas verdes tienen una contribución relevante a la salud mental, debido a su capacidad restauradora. En este sentido, la exposición a la naturaleza reduce la fatiga mental, que puede convertirse en un precursor de la violencia. Es decir, la fatiga mental afecta al procesamiento cognitivo de la información, a las emociones como  la irritabilidad y a la conducta, al disminuir el control sobre los impulsos, que son precursores de la agresión", describió García Mira. 

Para el psicólogo social, según un estudio que realizaron Kuo y Sullivan en 2001, cuanto más verdes son los alrededores de un edificio, menor es el número total de delitos. "Este patrón es válido tanto para delitos contra la propiedad como para delitos violentos", aclaró. 

"Las áreas verdes tienen una contribución relevante a la salud mental, debido a su capacidad restauradora"

En 2015, Nicola Clerici, profesor del Departamento de Biología de la Universidad del Rosario de Colombia y Francisco J Escobedo, profesor titular de la misma universidad, realizaron un estudio con el objetivo de determinar estadísticamente si las características estructurales y socioeconómicas específicas de los paisajes de árboles urbanos en Bogotá estaban relacionadas con la ocurrencia de homicidios. 

Basados en la percepción de la ciudadanía de que las áreas verdes, los parques y bosques en y cerca de la ciudad son inseguras, como también en las declaraciones de alcaldes del distrito que hicieron referencia a que los arboles causan inseguridad, utilizaron un censo o inventario del arbolado público de Bogotá, la información sobre más de 1 millón de árboles y palmas en todos las vías, parques y espacios públicos y los relacionaron con los datos de incidencias de homicidios.  

Estudio de Bogotá encontró menos crimen u homicidios en las áreas con mayor densidad de árboles.

En conversación con este medio, ambos investigadores revelaron cuáles fueron los resultados que arrojó ese estudio realizado en la capital colombiana.  "Primero un modelo lineal generalizado indicó que ocurrieron menos homicidios en arbolado urbano con árboles más altos y con mayor densidad de árboles.  Segundo, un modelo de regresión ponderado geográficamente indicó las áreas basales más altas  asociadas con menos homicidios. Ambos modelos indicaron que el aumento de la densidad y el tamaño del árbol estaban asociados con menos homicidios", aseguró Clerici. 

"El estudio encontró menos crimen u homicidios en las áreas con mayor densidad de árboles y en las áreas con árboles más grandes en altura y diámetro. Tanto el sector de la ciudad, como el estrato socioeconómico y las características demográficas como el desempleo o el género,  también influyen", contó Escobedo. 

"El estudio encontró menos crimen u homicidios en las áreas con mayor densidad de árboles y en las áreas con árboles más grandes en altura y diámetro".

En este caso, según Clerici, se notó una relación de correlación entre más arboles y de dimensiones mayor y una menor ocurrencia de crímenes u homicidios. "Existe literatura que indica que la presencia de vegetación ayuda al criminal a perpetrar los crímenes, como por ejemplo dándole menos visibilidad en el atraco pero eso depende también del caso específico o la localidad", explicó Clerici. 

"Más delincuencia y menos áreas verdes están relacionados con los escasos recursos, la falta de poder y el acceso a educación. La comunidad tiene también que querer esas áreas verdes y tener el 'poder político' para pedirlas.  No sólo es plantar arbolitos, es también hacer un seguimiento y tener un apoyo cívico y gubernamental", agregó Escobedo. 

"Más delincuencia y menos áreas verdes están relacionados con los escasos recursos, la falta de poder y el acceso a educación"

Si bien en Argentina no se han hecho estudios tan específicos o tan puntualizados en la relación de los espacios verdes y las arboladas con la delincuencia, si se han efectuado investigaciones en relación con la salud, el estado de ánimo y el estrés. 

Eduardo Ottaviani, es doctor y licenciado en planificación y diseño del paisaje de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y actualmente realiza trabajos para mejorar los espacios verdes en el Hospital Infantil Dr. Ricardo Gutiérrez, basado en los jardines como espacios terapéuticos.

Estudian beneficios de los espacios verdes en el Hospital Garrahan

Actualmente los espacios verdes de los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires no cumplen ninguna función específica por lo que su trabajo consiste en reconceptualizar esos espacios verdes para convertirlos en espacios terapéuticos para que los pacientes puedan conectarse con la naturaleza.

"Está comprobado  que todas las actividades que se realizan en esos lugares como el cuidado de huertas, el riego, hacer actividades mínimas,  nos desconectan y nos alejan de la enfermedad,  entendiendo como algo mucho más amplio que tener el cuerpo afectado, sino tener una mirada más integral donde uno está afectado en la parte física pero que también está afectado en la parte emocional y en la social", explicó Ottaviani.  

""Está comprobado  que todas las actividades que se realizan en esos espacios verdes nos desconectan y nos alejan de la enfermedad", 

Si bien para el licenciado en planificación estos espacios tratados como  jardines que acompañan en el proceso de la enfermedad "no son mágicos", son espacios que trabajan en la parte psíquica y emocional de los pacientes,  bajando los niveles de estrés para así estabilizar la salud de una forma mucho más rápida. 

"Hay estudios científicos que comprueban cómo el espacio verde favorece y hace bien a la salud,  y como ayuda a atravesar el proceso de recuperación de la enfermedad mucho más rápido. Siempre que se pueda acceder a los espacios verdes se puede mejorar el humor, el estado de ánimo y disminuir la agresión", aseguró Ottaviani. 

En este sentido, los centros de salud mental que tienen espacios verdes registran menos actos de violencia que aquellos que no lo tienen. "Beneficia a los enfermos mentales estar en grandes espacios en contacto con la naturaleza en contraste a los espacios cerrados", explicó el licenciado. 

"El espacio verde favorece, hace bien a la salud y favorece el proceso de recuperación de la enfermedad mucho más rápido"

En los documentos de la Organización de las Naciones Unidas ( ONU) Habitat, se dictaminó la recomendación de la Organización Mundial de la Salud ( OMS) de que cada habitante necesita un mínimo de 9 m2 para vivir, situado a no más de 15 minutos de caminata del domicilio, mientras que internacionalmente lo ideal sería entre 10 y 20 m2. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se informa sólo 6 m2 por habitante,  contando la Reserva Ecológica de la Costanera Sur a la que no todas las personas tienen acceso y los espacios que no son de uso público. 

"Se han publicado estudios internacionales en los que se informa que en general, un espacio público bien mantenido se relaciona con un menor índice de delincuencia, como se publica en documentos de la ONU Habitat. Las variables son muchas y habría que considerar también factores económicos de los barrios pero los espacios verdes disminuyen la agresividad debido a que alivian el estrés. Ese efecto se puede observar también en la ribera del Río de la Plata", explicó María Angélica Di Giacomo, licenciada y profesora en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.  

La ONU recomienda como mínimo 9 m2  de espacio verde por habitante.

"Como sociedad nos falta conocer la importancia en la calidad de vida de los espacios verdes y del contacto con un ambiente natural. Tal vez parece un tema de menor importancia entre tantos otros que nos preocupan, pero está directamente relacionado con la salud y con la equidad social. El verde no debe ser un privilegio de las clases más pudientes", dijo la docente de química.

Para Verónica Fabio, ingeniera agrónoma, especialista en Arquitectura del Paisaje, profesora de LPDP, FADU, UBA, y directora del "Proyecto Respirar" en Argentina de la Universidad de Sheffiled,  todos saben y conocen de la importancia de los espacios verdes en la sociedad aunque aunque  pocos realmente son conscientes de los beneficios que estos tienen en la vida. 

"Se desconoce el bienestar brindado a la salud, y hasta se pasa por alto el hecho que nuestra existencia depende de ello. Hay una nueva corriente impulsada por la ONU, la Unión Europea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, . que viene abordando esta temática ya desde hace algún tiempo por lo que cada vez es mas urgente implementar planes y practicas alienadas con los beneficios de las soluciones basadas en la naturaleza para la mitigación de los efectos del cambio climático", expresó Fabio. 

" "Se desconoce el bienestar brindado a la salud, y hasta se pasa por alto el hecho que nuestra existencia depende de ello", Verónica Fabio

Las malas decisiones del pasado pusieron en riesgo el futuro del planeta y las especies. La ausencia de  naturaleza y la excesiva presencia de elementos como el cemento, generan un impacto sobre el comportamiento humano en el que modifican su estado de ánimo, su humor, provocan estrés, afectan la salud y la calidad de vida. Basta sentarse cinco minutos en un parque para sentir el cambio tanto en el cuerpo como en la mente. 

No sólo debemos enfrentarnos al avance acelerado  del cambio climático y tomar medidas para apalearlo, sino también tomar consciencia del día a día que debemos afrontar como individuos inmersos en una vida en la que no estamos solos. Debemos compartir, percibir al otro y sentir todo lo que nos rodea más allá de nuestra propia existencia. Es necesaria la consciencia civil pero también es necesaria la ejecución de políticas públicas que se basen en el conocimiento, la ciencia y las investigaciones para mejorar el bienestar de los ciudadanos. La acción política urbana debe ser urgente y responsable para que la sociedad en la que vivimos sea cada vez más segura, más justa y más sana. 

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