En esta ocasión, y a pesar de los aumentos registrados en las tarifas bajo promesa de inversiones que finalmente terminarían con este karma, no hubo excepción que valga y muchos usuarios están sufriendo cortes de energía eléctrica. 

El panorama es muy poco alentador, teniendo en cuenta los antecedentes de los últimos tiempos. Según los números brindados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), el viernes por la tarde hubo 5.166 usuarios sin luz correspondientes a Edenor y 38.952 de Edesur, lo que suman 44.118 familias sin energía eléctrica.

El jueves, en tanto, el número era mucho más elevado: 113.560 clientes sin servicio. Una de las zonas más afectadas fue Lanús, con casi 2.000 familias sin luz y Quilmes, con 1.200.

Además, también se registraron grandes cortes en Lomas de Zamora, Florencio Varela, Almirante Brown, Avellaneda, Merlo, Ramos Mejía, Escobar, Vicente López. En relación con Capital Federal, Villa Lugano, Mataderos y Floresta, fueron los barrios más afectados.

Bronca de los usuarios

“Mi abuelo es insulinodependiente y yo tengo una beba de ocho meses. La comida para fin de año está en la heladera. Cuando llamo a Edesur, me atiende una maquinita”, se quejó Cristian de Villa Lugano, quien destacó que “antes era porque la empresa no invertía y ahora, que pago 1.200 pesos, pasa lo mismo”.
 
Por su parte, Daniel, de Sarandí, denunció cortes de suministro en la calle Deheza al 800 desde hace una semana. “No hacen caso a los reclamos y necesito encontrar una solución”, comentó a este medio.

En tanto, una vecina de Claypole expresó su malestar porque “en Edesur no tienen una respuesta concreta y yo tengo un bebé de un año con problemas respiratorios que debe hacerse nebulizaciones a diario”.

La desesperación es cada vez mayor, no sólo porque se acerca Año Nuevo y se complican las reuniones familiares, sino porque en todos los sectores mencionados hay niños y gente mayor que no pueden estar expuestos a las altas temperaturas que se están registrando, sin climatización y sin heladera. Más aún cuando el propio Sistema Meteorológico Nacional mantiene el alerta naranja por la permanencia de las altas temperaturas.

Ante la impotencia de no tener servicio y no recibir una respuesta, muchos vecinos decidieron cortar las calles tanto en la ciudad de Buenos Aires como en la provincia de Buenos Aires.